Irán no se desconecta del sur: la prioridad vuelve al hemisferio.
El presidente de los Estados Unidos convocará una cumbre hemisférica de seguridad en Miami el sábado 7 de marzo. El evento reunirá a jefes de Estado de la región para promover la libertad, la seguridad y la prosperidad, así como coordinar acciones contra carteles, pandillas y migración ilegal masiva. La República Dominicana está entre los países invitados, junto con Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica y Ecuador.
El presidente de los Estados Unidos ha convocado una cumbre hemisférica de seguridad en Miami para el sábado 7 de marzo, reuniendo a líderes de la región para abordar temas clave como la libertad, seguridad y prosperidad, así como coordinar esfuerzos contra carteles, pandillas y migración ilegal. La República Dominicana se encuentra entre los países invitados, junto con Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica y Ecuador.
En medio de una crisis global, la elección de Miami como sede para esta cumbre destaca la importancia estratégica que se le está dando al hemisferio occidental. Mientras el mundo observa las tensiones con Irán, Washington prioriza la seguridad en su propia región, evidenciando un cambio de enfoque significativo.
Este encuentro, programado para el 7 de marzo, busca establecer una coalición regional para promover la libertad, seguridad y prosperidad, así como para combatir amenazas como carteles, pandillas y la migración ilegal. La presencia de países como la República Dominicana, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica y Ecuador, entre otros, subraya la seriedad con la que se toman estos desafíos.
Ecuador se ha convertido en un caso emblemático al enfrentar la infiltración del crimen organizado en sus estructuras de poder. La reciente acción conjunta entre fuerzas ecuatorianas y estadounidenses contra organizaciones terroristas designadas refleja la gravedad de la situación y la necesidad de actuar con determinación frente a estos grupos.
El enfoque ha evolucionado de simples operaciones de interdicción a una campaña integral contra el narcotráfico y el terrorismo. La lucha ahora se centra en desarticular las estructuras de estos grupos, atacando sus rutas de financiamiento, su influencia en la corrupción y su control sobre territorios clave.
La prioridad a largo plazo es consolidar al hemisferio como un frente estratégico en materia de seguridad nacional, reconociendo que mientras existan condiciones propicias para el crimen organizado, siempre habrá nuevas amenazas emergentes. Es crucial mantener la presión sobre estas redes para garantizar la estabilidad y la seguridad de la región.
