La Cuaba se opone a la creación de un vertedero
Residentes de La Cuaba, encabezados por Vicenta de Paula, protestan contra la instalación de un relleno sanitario en El Aguacate. Vicenta, de 76 años, con 8 hijos y 27 nietos, teme por la salud y el suministro de agua si se construye el vertedero a menos de 1 km de su hogar. Muchas familias se ven amenazadas por esta iniciativa.
Los residentes de La Cuaba, liderados por Vicenta de Paula, se han levantado en protesta contra la posible instalación de un vertedero en El Aguacate. Vicenta, una mujer de 76 años con 8 hijos y 27 nietos, teme por la salud de su comunidad y el suministro de agua si se permite la construcción de este vertedero a tan solo 1 km de su hogar. La amenaza se cierne sobre muchas familias que ven en peligro su calidad de vida.
La vida de Vicenta de Paula está estrechamente ligada al paraje El Aguacate en La Cuaba, donde ha vivido toda su existencia. Esta comunidad del municipio Pedro Brand está en peligro debido a los planes de instalar un relleno sanitario a escasos metros de sus hogares.
Con 76 años a cuestas, Vicenta relata con pesar: “Yo soy nacida y criada de aquí, del Aguacate, tengo 8 hijos y 27 nietos, todos viven aquí. Tenemos un pozo filtrante para el agua y si construyen el vertedero, dañarán nuestros recursos y nuestra salud”.
El conflicto no solo afecta a Vicenta, sino a muchas otras familias arraigadas en esta localidad que se sustenta en la agricultura, ganadería y ha visto un crecimiento en el turismo ecológico gracias a su exuberante vegetación y ríos.
El relleno sanitario, planeado en la calle principal de El Aguacate, en un terreno de 1,500 tareas, se ubicaría frente a una granja avícola, generando controversia entre los residentes y la empresa privada. La lucha en contra de su construcción se ha prolongado desde 2021, cuando fue inicialmente rechazado pero recientemente ha resurgido tras una orden del Tribunal Superior Administrativo.
Vicenta expresa su desazón y temor ante la posibilidad de tener que abandonar su hogar si el vertedero se materializa: “Ese mal olor me va a matar”. Los residentes claman por un desarrollo sostenible que respete su entorno, rechazando la idea de un vertedero y abogando por proyectos que beneficien a la comunidad, como escuelas e iglesias.
La lucha de Vicenta y sus vecinos por preservar su forma de vida y entorno natural es un ejemplo de la importancia de la participación ciudadana en la protección del medio ambiente y la defensa de sus derechos. Esperemos que sus voces sean escuchadas y se encuentre una solución que beneficie a todos.
