La privacidad de las gafas inteligentes de Meta cuestionada
Una investigación revela problemas de privacidad en las gafas inteligentes de Meta, donde vídeos sensibles son vistos por revisores humanos en Kenia. Empleados anónimos de empresas subcontratadas por Meta en Kenia han sido identificados como anotadores de datos que revisan vídeos grabados por las gafas, incluyendo situaciones íntimas como desnudos y relaciones sexuales.
Una impactante investigación ha sacado a la luz problemas de privacidad en las gafas inteligentes de Meta. ¿Puedes imaginar que tus momentos más íntimos, como desnudos o situaciones en el baño, sean vistos por revisores humanos en Kenia?
Empleados anónimos de empresas subcontratadas por Meta en Kenia han sido identificados como los responsables de revisar vídeos grabados por las gafas inteligentes. Entre estos videos, se han encontrado situaciones altamente personales, desde desnudos hasta escenas de relaciones sexuales, incluso llegando a visualizar información delicada como números de tarjetas bancarias.
Esta investigación, llevada a cabo por los periódicos suecos Svenska Dagbladet y Göteborgs-Posten, ha puesto en entredicho la privacidad de los usuarios de las gafas inteligentes de Meta, fabricadas en colaboración con EssilorLuxottica. Los trabajadores en Kenia, encargados de anotar datos y entrenar la inteligencia artificial manualmente, se han sumergido en la vida cotidiana de las personas a través de estos vídeos.
A pesar de que la investigación se ha publicado recientemente, abarca varios meses y coincide con el lanzamiento de las gafas en Suecia. Los vendedores en las tiendas aseguran que son seguras, aunque desconocen el destino final de los datos de los usuarios.
El uso de inteligencia artificial en estos dispositivos requiere conexión a internet, lo que conlleva un intercambio de datos con servidores de Meta en Suecia y Dinamarca. La empresa, al ser consultada al respecto, se limitó a remitir a los términos de uso y política de privacidad.
A través de sus políticas, Meta señala que los usuarios tienen control sobre sus datos, pero también se reserva el derecho de utilizar grabaciones de voz y video para mejorar la inteligencia artificial. Advierte a los usuarios de no compartir información sensible con la IA.
Este polémico tema plantea interrogantes sobre la privacidad y la protección de datos de los usuarios en un mundo cada vez más tecnológico. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a ceder nuestra intimidad a cambio de comodidad y funcionalidad?
