La verdad sobre la criminalidad: ¿Quién la revela?

La verdad sobre la criminalidad: ¿Quién la revela?

En un reciente acontecimiento, la ministra de Interior y Policía cuestionó al expresidente Leonel Fernández por las cifras de homicidios durante su mandato, destacando que en la actualidad han disminuido. Sin embargo, la comparación precisa de tasas de criminalidad entre distintos periodos requiere la misma metodología y fuentes oficiales. En la República Dominicana, al igual que en otros países del Caribe y Centroamérica, la falta de estadísticas criminales integrales dificulta la medición precisa de la violencia. La tasa de homicidios se utiliza como indicador principal debido a su registro más preciso, aunque no refleje completamente la realidad.

En un reciente acontecimiento, la ministra de Interior y Policía ha cuestionado al expresidente Leonel Fernández sobre las cifras de homicidios durante su mandato, resaltando una disminución en la actualidad. Sin embargo, la comparación precisa de tasas de criminalidad entre distintos periodos requiere la misma metodología y fuentes oficiales. En la República Dominicana, al igual que en otros países del Caribe y Centroamérica, la falta de estadísticas criminales integrales dificulta la medición precisa de la violencia. La tasa de homicidios se utiliza como indicador principal debido a su registro más preciso, aunque no refleje completamente la realidad.

En días recientes, la ministra de Interior y Policía cuestionó al expresidente Leonel Fernández por las cifras de homicidios registradas durante su gestión, asegurando que en la actualidad los índices son menores. Sin embargo, para comparar objetivamente tasas de criminalidad entre distintos períodos de gobierno, es indispensable emplear la misma metodología de cálculo y las mismas fuentes oficiales. De lo contrario, las comparaciones dejan de tener validez técnica y se reducen a simples argumentos políticos.

El problema de fondo es que en la República Dominicana, al igual que en la mayoría de los países del Caribe y Centroamérica, carece de estadísticas criminales integrales, confiables y estandarizadas. Por ello, desde hace décadas, la tasa de homicidios se usa como único indicador para medir la violencia, no porque refleje toda la realidad, sino porque es el único dato que casi siempre se registra con cierta precisión: hay un cuerpo, hay una investigación, hay una cifra.

La criminalidad no se mide solo con homicidios. El número de homicidios es apenas la punta del iceberg. La verdadera criminalidad se encuentra en los robos, asaltos, atracos y hurtos, que afectan cotidianamente a la población y constituyen la principal fuente de inseguridad.

En el año 2007, bajo el gobierno del doctor Leonel Fernández, se logró una de las pocas estimaciones completas, pues las estadísticas fueron sinceradas por primera vez: 524,194 robos, asaltos y atracos, lo que representó una tasa de 5,698 por cada 100 mil habitantes. Esa cifra, aunque elevada, fue producto de un esfuerzo técnico que cruzó denuncias policiales con proyecciones de delitos no denunciados, utilizando un método avalado por organismos como la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Durante el lapso 2007-2010 se registró el período con menor índice de victimización, de acuerdo con la información proporcionada por el Observatorio de Seguridad Ciudadana bajo la dirección de la experta Moraima Díaz.

Casi dos décadas después, no existe una cifra equivalente ni una metodología pública que permita conocer la magnitud real de los delitos patrimoniales en el país. Si no se dispone de ese dato, es imposible sostener con rigor que la criminalidad ha disminuido.

El Ministerio de Interior y Policía informó recientemente que en 2024 hubo “19,994 robos menos que en 2023”. Sin embargo, esa declaración genera confusión, pues no se acompañó del total nacional de robos. Decir que hubo “menos” implica que existe una cifra base, pero esta no se ha hecho pública. ¿Por qué?

Y si se interpretara literalmente -como algunos medios lo han hecho- que en todo el año se registraron solo 19,994 robos, el resultado sería totalmente absurdo: esta cifra dividida entre 158 municipios y 365 días, equivaldría a 0.35 robos por día…