Las impactantes marcas del alud en Gaspar Hernández
Vecinos de Gaspar Hernández, en la provincia de Espaillat, vieron sus viviendas inundadas por la crecida del río Joba. El suceso ocurrió alrededor de la 1:00 de la madrugada del martes, despertando a los habitantes con el estruendo del agua abriéndose paso por la ciudad. Aunque no hubo pérdidas humanas, muchas personas perdieron todo en comunidades como La Hoya, La Cueva de los Leones, El Caimán, La Gallera, entre otras. En la zona alta, comunidades como Piragua y Bejuco Blanco sufrieron pérdidas agrícolas y de viviendas debido a deslizamientos de tierra.
El tranquilo pueblo de Gaspar Hernández en la provincia de Espaillat fue sacudido por una trágica inundación provocada por el desbordamiento del río Joba en plena madrugada del martes. El estruendo del agua abriéndose paso tomó por sorpresa a los residentes, quienes vieron cómo sus hogares y negocios quedaban sumergidos bajo las aguas.
En medio de la oscuridad, el río Joba se abría paso entre las calles y edificaciones de Gaspar Hernández, despertando a sus habitantes y sumiéndolos en una situación de emergencia. A pesar de la ausencia de víctimas mortales, la tragedia dejó a muchas personas sin nada en localidades como La Hoya, La Cueva de los Leones, El Caimán, La Gallera, entre otras.
En la zona alta del pueblo, comunidades como Piragua y Bejuco Blanco sufrieron considerables pérdidas tanto en cultivos como en viviendas debido a deslizamientos de tierra provocados por las intensas lluvias que azotaron la región.
Los testimonios de los afectados narran escenas desgarradoras, como la de María Morales y su esposo Cecilio Pérez, quienes vieron cómo su negocio de compraventa de motores quedaba sumergido bajo el agua, o el relato de un hombre anónimo que tuvo que refugiarse con su padre de 85 años en una mesa hasta que el agua disminuyera y pudieran ser rescatados por vecinos.
La noche previa a la tragedia, la lluvia comenzó a caer de manera intensa desde las 7:00 p.m., manteniendo en alerta a los habitantes que, a pesar de estar acostumbrados a las crecidas del río, nunca habían experimentado una situación tan devastadora como la que vivieron esa madrugada.
Los relatos de los vecinos describen escenas de angustia y desesperación, como el de Ivelisse Martínez, quien junto a su esposo y otros vecinos, se afanaba por sacar el lodo de su hogar mientras recordaba el caos vivido horas antes.
En medio de la tragedia, historias como la de Plinio Mejía, quien vio cómo su recién construida casa quedaba parcialmente destruida por la fuerza del deslizamiento de tierra, ponen de manifiesto la magnitud de la catástrofe que azotó a Gaspar Hernández.
La solidaridad y el esfuerzo conjunto de la comunidad para hacer frente a la devastación se convierten en un rayo de esperanza en medio de la desolación que dejó a su paso la crecida del río Joba en Gaspar Hernández.
