Los Desafíos de la Lealtad en la Política Dominicana
La política puede ser una de las arenas más ingratas para quienes deciden adentrarse en sus aguas turbulentas. A lo largo de mis 68 años, no he conocido a un presidente que no haya sentido en algún momento el amargo sabor de la traición por parte de personas en las que depositó su confianza. El presidente Luis Abinader recientemente compartió su propia experiencia con la deslealtad y la corrupción dentro de su círculo cercano.
En nuestro país, parece ser una constante que algunos políticos, designados para servir al público, sucumban ante la tentación de enriquecerse de manera ilícita y sin temor a repercusiones. Sin embargo, podría ser más sencillo enfrentar la impunidad con herramientas legales que combatir la corrupción en sí misma.
El compromiso del presidente Abinader con la transparencia en la administración pública es evidente. El reciente reconocimiento del World Justice Project destaca el liderazgo dominicano en la mejora del sistema judicial. Entre 2021 y 2025, el país ha escalado 21 posiciones en el índice global de calidad judicial, marcando un avance significativo del 5.4%, mientras otras naciones han experimentado retrocesos.
A pesar de estos logros, persiste la percepción de que la independencia del Ministerio Público sigue siendo más un ideal que una realidad tangible en términos de resultados contundentes en casos de corrupción. La falta de sentencias ejemplares en casos relevantes como el de Jet Set, la explosión en San Cristóbal o el incendio en La Vega es un recordatorio de las deficiencias del sistema.
Los fiscales, aunque hábiles en comunicar sus intenciones, han mostrado una preocupante ineficacia para asegurar resultados judiciales que rompan con la impunidad. Un jefe de Estado que designa al Ministerio Público debería poder demandar lealtad hacia el ideal de justicia, sin comprometer la independencia establecida por la ley.
La falta de acción decidida por parte de los fiscales representa una traición no solo al presidente, sino a la patria, la Constitución y el Estado de derecho sobre los cuales se cimienta nuestra nación.
