Melissa se desplaza al Norte brindando alivio al Sur, manteniéndose vigilante ante posibles inundaciones.

Melissa se desplaza al Norte brindando alivio al Sur, manteniéndose vigilante ante posibles inundaciones.

Las lluvias de ayer en Santo Domingo provocaron inundaciones en calles y avenidas, causando congestión y retrasos. El Gran Santo Domingo y provincias del Sur del país están siendo afectados por la tormenta tropical Melissa, con alertas por lluvias intensas, vientos fuertes y oleaje peligroso. El Centro Nacional de Huracanes (NHC) y el INDOMET informan que la tormenta está girando hacia el noroeste y norte, alejándose gradualmente. Aunque se esperan fuertes lluvias, se descarta un impacto directo en los próximos días. Los ciudadanos se preparan siguiendo reportes del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y se mantiene la alerta de huracán para Haití.

Ayer, las lluvias en Santo Domingo desataron inundaciones en calles y avenidas, generando congestión y retrasos en la ciudad. El Gran Santo Domingo y las provincias del Sur del país están siendo golpeados por la tormenta tropical Melissa, con alertas por fuertes lluvias, vientos intensos y oleaje peligroso. Afortunadamente, según el Centro Nacional de Huracanes (NHC) y el INDOMET, la tormenta se aleja gradualmente hacia el noroeste y norte, lo que descarta un impacto directo en los próximos días.

A pesar de este pronóstico alentador, la población se prepara siguiendo de cerca los informes del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y se mantiene la alerta de huracán para Haití. En zonas vulnerables como Los Guandules y Gualey, los residentes sienten temor por los posibles efectos de la tormenta.

Los ciudadanos se abastecen de alimentos y aseguran sus hogares ante la llegada de Melissa. Yolanda, propietaria de un colmado en Los Guandules, comparte su preocupación por las inundaciones que afectan su negocio, causando daños y obligándola a tomar medidas extremas para proteger su mercancía.

Margarita Gutiérrez, residente en una zona propensa a inundaciones, expresa su angustia por la salud de su nieto ante la humedad y las tormentas. Describe su hogar como un mar en días de lluvia, mostrando la difícil realidad que enfrentan ante la temporada de huracanes.

Los supermercados se llenan de personas abasteciéndose de agua, velas y alimentos enlatados en previsión de posibles emergencias prolongadas. La preocupación por los daños potenciales mantiene a la población en alerta, asegurándose de contar con lo necesario para afrontar cortes de luz o inundaciones.

La incertidumbre y el miedo son palpables en la comunidad, que se une en la preparación y solidaridad ante la amenaza de desastres naturales. Ante estos desafíos, la resiliencia y el apoyo mutuo se convierten en pilares fundamentales para afrontar las adversidades que puedan surgir durante la temporada de huracanes.