Memorias del Huracán David: 46 años después
El huracán David cumplió 46 años desde que impactó la Hispaniola el 31 de agosto. Tres sobrevivientes recuerdan el miedo, la escasez y la destrucción que experimentaron durante el huracán. Evelín Puello, Adalberto Martínez y Rossi Vallejo describen sus experiencias, destacando los vientos de 250 km/h y la resistencia actual de las casas construidas de block y cemento. Rossi menciona el temor provocado por el río Nizao.
El huracán David ha cumplido 46 años desde su impacto en la isla de la Hispaniola el 31 de agosto. En esta fecha tan significativa, tres sobrevivientes han compartido sus vivencias durante esta tragedia natural. Evelín Puello, Adalberto Martínez y Rossi Vallejo rememoran el miedo, la carencia y la devastación que experimentaron durante el huracán.
Estas tres personas describen con detalle las escenas vividas en aquel momento, destacando los vientos extremos de 250 km/h que azotaron la región y la actual resistencia de las casas construidas con bloques de cemento. Rossi menciona especialmente el temor que le causó el desbordamiento del río Nizao, agravando aún más la destrucción a su alrededor.
Adalberto Martínez comparte cómo el sonido ensordecedor de aquel huracán lo hizo temer por su cordura, envolviéndose la cabeza para intentar mitigar el estruendo. La imagen de la fuerza destructiva de la naturaleza sigue viva en su memoria, recordándole la magnitud de aquel evento catastrófico que dejó secuelas difíciles de olvidar.
Por su parte, Evelín Puello, maestra de profesión, destaca la resiliencia de su generación y la capacidad de lucha que han demostrado. Recuerda con cariño cómo su abuela fue un pilar de apoyo durante aquellos momentos de caos, encontrando refugio en la solidaridad de su comunidad y el esfuerzo de su padre por reconstruir sus vidas tras la tormenta.
Estas historias nos recuerdan la importancia de la solidaridad, la fortaleza ante la adversidad y la valentía de aquellos que han enfrentado la furia de la naturaleza. A pesar de los años transcurridos, el recuerdo de aquel huracán sigue vivo en la memoria de quienes lo vivieron, dejando una huella imborrable y un testimonio de superación y esperanza para las generaciones venideras.
