Niños de familias inmigrantes abandonan la escuela por miedo a ICE

Niños de familias inmigrantes abandonan la escuela por miedo a ICE

Agentes del Departamento de Seguridad Nacional respondieron a una llamada de emergencia en Franklin Park en Washington el 2 de septiembre de 2025. Un padre de tres hijos, inmigrante guatemalteco viviendo ilegalmente en EE. UU., fue detenido y deportado a Virginia, dejando a su esposa y sus hijos con miedo de llevar a los niños a la escuela. Los tres hijos nacieron en Washington D.C.

Agentes del Departamento de Seguridad Nacional respondieron a una llamada de emergencia en Franklin Park en Washington el 2 de septiembre de 2025. La situación resultante dejó a una familia inmigrante guatemalteca en crisis. El padre fue detenido y deportado a Virginia, dejando a su esposa e hijos con miedo de llevar a los niños a la escuela. Los tres hijos nacieron en Washington D.C.

La madre de 40 años, desde que su esposo fue detenido, ha vivido con miedo constante. Ha evitado llevar a sus dos hijos a la escuela charter cercana. La familia, inmigrante indocumentada por más de una década, ha sido golpeada por la separación de uno de sus miembros.

Los niños, nacidos en la capital, han enfrentado la ausencia de su padre. Un voluntario se ofreció a llevar a los dos mayores a la escuela, pero uno de ellos faltó tres días en una semana debido a la situación familiar.

En Washington, la reapertura de las escuelas coincidió con un aumento de la presencia policial, incluidos agentes de Inmigración y Control de Aduanas. Esta situación ha generado temor en la comunidad, especialmente entre los niños cuyos padres han sido detenidos o que temen ser los siguientes.

El miedo se ha extendido en comunidades como Mount Pleasant en el noroeste de Washington, donde la presencia de agentes federales ha aumentado. Los niños, como el hijo de Raúl Cortez, un inmigrante salvadoreño, han desarrollado miedo a la policía, lo que refleja la tensa atmósfera que se vive en la zona.

La incertidumbre y el temor se han extendido como una sombra sobre estas comunidades, donde la seguridad y el bienestar de los niños se ven amenazados por la presencia policial. La situación ha llevado a padres y educadores a enfrentar desafíos emocionales y prácticos al tratar de explicar y sobrellevar el impacto de estas detenciones y deportaciones en la vida diaria de los jóvenes y sus familias.