Producción Tradicional de Cacao Orgánico: Una Herencia Intergeneracional
Una familia en Miches, provincia El Seibo, ha mantenido viva una tradición de cultivo de cacao durante generaciones. Iniciada en 1947 por Canducito, continuada por su hijo Antonio y ahora por Eduardo Cabrera, su esposa Agustina Hernández y sus hijos, la plantación cuenta con entre 15,000 y 16,000 árboles de cacao orgánico. La finca ‘El cacao de Canducito’ ofrece un recorrido turístico para quienes deseen conocer este legado familiar y disfrutar de la belleza de la zona.
En Miches, provincia de El Seibo, una familia ha mantenido viva una tradición de cultivo de cacao por generaciones. Todo comenzó en 1947 con Canducito, siguió con su hijo Antonio y hoy en día es continuada por Eduardo Cabrera, su esposa Agustina y sus hijos. La plantación ‘El cacao de Canducito’ alberga entre 15,000 y 16,000 árboles de cacao orgánico y ofrece un recorrido turístico para quienes deseen conocer este legado familiar y la belleza de la zona.
Este lugar es mucho más que un trabajo, es una tradición arraigada en el amor por la tierra y el cultivo. Las raíces profundas de ‘El cacao de Canducito’, en Miches, provincia El Seibo, son el testimonio de esto.
La historia cuenta que Canducito comenzó con la plantación de cacao en 1947, seguido por Antonio y ahora Eduardo, quien junto a su esposa Agustina y sus hijos, continúan con esta labor de siembra y cosecha de cacao orgánico. La finca cuenta con miles de árboles de cacao y otros frutales que contribuyen a la producción.
La clave del éxito de esta plantación radica en su manejo respetuoso del medio ambiente. Nunca han utilizado fertilizantes químicos en sus cultivos, lo que les ha permitido mantener una producción amigable con la naturaleza. Cada árbol puede producir entre 40 y 100 mazorcas, gracias al cuidadoso manejo de la humedad del suelo.
Para compartir su pasión y conocimiento, la familia ha diseñado un recorrido que muestra los cinco pasos fundamentales en el proceso de cosecha de cacao: recolección, fermentación, secado, reforestación y degustación. Los visitantes aprenden cómo se cosecha el cacao durante todo el año y participan en actividades como separar el grano de la cáscara.
En ‘El cacao de Canducito’, la fermentación es un paso crucial. Durante tres o cuatro días, el grano se coloca en cajas especiales, lo que provoca un cambio en color, aroma y sabor, además de un aumento en tamaño y peso. Este proceso es fundamental para obtener un cacao de alta calidad.
El compromiso de esta familia va más allá de recibir visitantes, buscan que cada persona que los visite aprenda, participe y se sumerja en el fascinante mundo del cacao. Cada paso del proceso de cultivo es una oportunidad para compartir su conocimiento y pasión por esta tradición familiar que perdura a lo largo de los años.
