Rescate de la memoria histórica por parte de una antropóloga
La antropóloga dominicana Soraya Aracena destaca la falta de educación sobre la multiculturalidad en su país. Reconocida por su estudio de prácticas culturales afrodescendientes, aboga por aceptar la diversidad cultural dominicana.
La antropóloga dominicana Soraya Aracena ha destacado la falta de educación sobre la multiculturalidad en su país, abogando por aceptar la diversidad cultural dominicana. La cultura, sociedad, costumbres y relaciones son los pilares que la antropología estudia con pasión. Esta ciencia analiza las raíces históricas y dinámicas de la diversidad, centrándose en el ser humano y su evolución.
A pesar de los avances en la investigación antropológica, la sociedad dominicana aún lucha por comprender su identidad. Soraya Aracena, reconocida por su estudio de las prácticas culturales afrodescendientes, señala la falta de una educación que promueva la aceptación de la diversidad cultural en el país.
Aracena, que inició su carrera en comunicación social, se adentró en la antropología por pura curiosidad durante viajes con amigos. Su especialización en el Centro de Estudios Avanzados en Puerto Rico, de la mano del renombrado antropólogo Ricardo Alegría, la llevó a convertirse en una pionera en el estudio de la cultura afrodescendiente en la República Dominicana.
Uno de sus mayores logros ha sido documentar la presencia africana en la cultura dominicana, un tema largamente evadido por la sociedad. Su trabajo ha sido fundamental para sacar a la luz esta herencia cultural y promover la discusión en la sociedad dominicana.
A pesar de la resistencia al conocimiento sobre este tema, Aracena observa un renovado interés, especialmente entre los jóvenes, por explorar sus raíces. Esta búsqueda la llevó a investigar en profundidad el Gagá en el batey La Redonda, en Boca Chica, descubriendo dinámicas sociales fascinantes y el papel de la religión protestante en la preservación de la herencia cultural.
La música es otro reflejo importante de la sociedad dominicana, con ritmos como los palos, la salve y el pri-prí que recogen la historia cotidiana y espiritual del pueblo. Aracena destaca la música como una forma de expresión cultural que une a las personas y refleja la diversidad y riqueza cultural de la República Dominicana.
