Sector industrial dominicano enfrenta desafíos de estancamiento económico
El sector industrial de la República Dominicana ha experimentado un periodo de estancamiento en su aporte a la economía nacional durante los últimos dos años, a pesar de haber registrado un aumento constante en las exportaciones y una expansión en su cartera de crédito, de acuerdo a la información recopilada por la Superintendencia de Bancos (SB).
El “Informe Banca e Industria Nacional – abril 2026” revela que la contribución de la industria al Producto Interno Bruto (PIB) del país se ha mantenido prácticamente inalterada. La participación se situó en un 12.5 % del PIB tanto en 2023 como en 2024, descendiendo ligeramente a un 12.3 % en 2025. Este comportamiento refleja una pérdida de dinamismo en comparación con otros sectores de la economía que han experimentado un crecimiento más acelerado durante el mismo periodo.
Según el Índice Mensual de Actividad Manufacturera (IMAM) de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), la actividad del sector cayó a 49.1 puntos en diciembre de 2025, quedando por debajo del umbral de 50 puntos, lo cual indica una contracción en la industria manufacturera. A pesar de ello, el sector industrial representó el 12.3 % del PIB, siendo el segundo más significativo después del sector de la construcción, con un crecimiento impulsado por las zonas francas y la manufactura local.
Por otro lado, las exportaciones industriales han mostrado una notable recuperación. Después de una caída del 3.6 % en 2023, el sector experimentó un crecimiento del 6.4 % en 2024 y del 6.8 % en 2025, alcanzando un total de 11,915.4 millones de dólares. Sin embargo, esta mejora no ha logrado mantener la participación de la industria en las exportaciones totales del país, que disminuyó de 80.9 % en 2023 a 74.8 % en 2025.
En el ámbito laboral, el sector ha presentado resultados mixtos. Mientras que en 2023 y 2024 se observaron incrementos interanuales del 6.3 % y 5.4 %, respectivamente, en 2025 se registró una caída del 3 %, situando la cifra de empleo en 497,434 trabajadores al cierre del año pasado. Estos resultados sugieren una transformación en el enfoque de la industria hacia una mayor productividad y exportaciones, con un impacto negativo en la generación de empleo y su peso en la economía nacional. El país enfrenta el reto de reforzar su política industrial para evitar una pérdida sostenida de competitividad frente a sectores emergentes y lograr un crecimiento más equilibrado.
