Siembra de nubes: engañar a la naturaleza para combatir la sequía

Siembra de nubes: engañar a la naturaleza para combatir la sequía

La siembra o bombardeo de nubes es una técnica para modificar el clima, que consiste en inyectar sustancias químicas en las nubes para inducir lluvia o nieve. Surgió en los años cuarenta del siglo pasado, tras una sequía en Estados Unidos. Se utiliza para combatir la sequía o regular las precipitaciones.

La siembra o bombardeo de nubes es una técnica fascinante para modificar el clima. ¿Te imaginas poder inducir lluvia o nieve inyectando sustancias químicas en las nubes? Esta práctica, popularizada en los años cuarenta del siglo pasado en Estados Unidos debido a una devastadora sequía, tiene como objetivo combatir la escasez de agua o regular las precipitaciones.

Para lograr que llueva o nieve, se requieren nubes, y si no las hay, es necesario ‘sembrarlas’ o modificar las existentes. Esta técnica, conocida como siembra o bombardeo de nubes, aunque costosa y aún en proceso de investigación, ha sido utilizada no solo para combatir la sequía, ¡sino también como arma de guerra!

La siembra de nubes imita el proceso natural de formación de lluvia, mediante la inyección de sustancias químicas en las nubes. Esto permite influir en el clima para generar agua o nieve en momentos de sequía, así como para evitar o reducir precipitaciones, especialmente las más catastróficas.

Aunque esta técnica no es nueva y se remonta a los años cuarenta, fue en 1946 cuando se obtuvo un gran éxito al provocar una nevada en el norte de Nueva York tras inyectar 2,7 kilogramos de hielo seco en las nubes desde un avión. Desde entonces, a pesar de sus limitaciones técnicas, la siembra de nubes se ha seguido utilizando en todo el mundo.

¿Cómo funciona exactamente la siembra de nubes? Consiste en dispersar partículas de yoduro de plata en las nubes, un catalizador que desencadena una reacción química capaz de liberar hidrógeno y formar agua al entrar en contacto con el oxígeno atmosférico. Aunque existen otros catalizadores como la sal, el hielo seco o el nitrógeno líquido, el yoduro de plata se destaca por ser efectivo, económico y seguro, ya que no altera la composición química del agua.

Para lograr el resultado deseado, no todas las tormentas ni todas las nubes son aptas. Solo aquellas que cumplen ciertas condiciones de viento y contienen agua por debajo de los cero grados pueden ser ‘sembradas’. La siembra debe realizarse desde abajo para aprovechar las corrientes ascendentes debajo de las nubes o pulverizarse en ellas para condensar la humedad y generar gotas de agua, lo que finalmente se traduce en lluvia.

La Organización de las Naciones Unidas estima que esta técnica, que emplea drones, cañones terrestres, aviones o helicópteros, puede aumentar las precipitaciones hasta en un 15% en condiciones adecuadas. ¡Sin embargo, el debate sobre su eficacia y repercusiones continúa!