Tragedia en Madagascar: 59 muertos y miles de desplazados por el ciclón Gezani
Una escuela primaria en Toamasina se convirtió en refugio para las personas afectadas por el ciclón tropical Gezani el 15 de febrero de 2026. Las inundaciones y fuertes vientos causaron 59 muertos, 15 desaparecidos y miles de desplazados en Madagascar. Este ciclón es el último de una serie que ha golpeado la isla, evidenciando su vulnerabilidad a eventos meteorológicos extremos por el cambio climático. Hasta el momento, se reportan más de 16,000 desplazados en todo el país, con 59 víctimas fatales, superando la cifra inicial de 38 fallecidos.
Una escuela primaria en Toamasina se convirtió en un refugio crucial para las personas afectadas por el devastador ciclón tropical Gezani que azotó Madagascar el 15 de febrero de 2026. Las impactantes consecuencias de este fenómeno natural dejaron a su paso 59 fallecidos, 15 desaparecidos y miles de desplazados en la región.
Este ciclón es solo el último de una serie de tormentas tropicales que han golpeado la isla africana en los últimos meses, resaltando la vulnerabilidad de Madagascar a eventos meteorológicos extremos provocados por el cambio climático. Hasta el momento, se han reportado más de 16,000 desplazados en todo el país, con un trágico saldo de 59 víctimas fatales, superando la cifra inicial de 38 fallecidos.
La ciudad portuaria de Toamasina, en la costa este, fue una de las zonas más afectadas por el paso de Gezani. Conocida anteriormente como Tamatave y con una población de alrededor de 400,000 habitantes, esta urbe se convirtió en escenario de devastación y tragedia. Las imágenes desoladoras mostraban calles anegadas, escombros esparcidos y viviendas dañadas, evidenciando la magnitud de la destrucción.
En medio del caos y la desolación, la solidaridad y el apoyo se hicieron presentes en la escuela primaria, que se transformó en un centro de ayuda vital para la comunidad. Allí, los residentes afectados esperaban pacientemente para recibir comida y asistencia, mientras que los trabajadores de la salud se esforzaban por brindar atención y detectar posibles brotes de enfermedades como la malaria.
El impacto de Gezani fue devastador, dejando unas 25,000 casas destruidas, otras 27,000 inundadas y más de 200 aulas escolares parcial o completamente arrasadas. Con vientos que superaron los 250 kilómetros por hora al tocar tierra, el gobierno se vio obligado a declarar el estado de emergencia nacional para hacer frente a la crisis.
En un escenario desolador, con la ciudad operando con apenas un 5% de su suministro eléctrico y sin acceso a agua potable, la recuperación se vislumbra como un desafío monumental. El Programa Mundial de Alimentos ha alertado sobre la abrumadora magnitud de la destrucción, subrayando la urgencia de la ayuda humanitaria para reconstruir y apoyar a una comunidad golpeada por la furia de la naturaleza.
