Una fábrica de detenidos: testimonio de un deportado francés en EE.UU.

Una fábrica de detenidos: testimonio de un deportado francés en EE.UU.

Agentes federales utilizaron gas pimienta contra un manifestante que sostenía un cartel durante un operativo policial frente al edificio Whipple, sede del ICE en Minneapolis, ayer. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, ICE, ha generado controversia tras el asesinato en Mineápolis de Renee Good y Alex Pretti, dos manifestantes que se oponían a sus acciones y defendían a personas amenazadas de expulsión, en su mayoría latinoamericanos. La detención de Liam Ramos, un niño ecuatoriano de cinco años, también ha avivado la polémica. Julien Pereira, un francés de 26 años, decidió contar su historia para exponer los abusos dentro de ICE y ayudar a comprender el sistema desde adentro.

Los agentes federales hicieron uso de gas pimienta contra un manifestante que portaba un letrero durante un operativo policial en las afueras del edificio Whipple, la sede del ICE en Minneapolis. Esta acción desató una serie de controversias en torno al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, conocido como ICE, especialmente después de los trágicos fallecimientos de Renee Good y Alex Pretti, dos activistas que perdieron la vida en Mineápolis mientras se oponían a las prácticas del ICE y protegían a individuos en riesgo de deportación, en su mayoría de origen latinoamericano. La detención de Liam Ramos, un niño ecuatoriano de cinco años, también ha avivado la polémica.

Julien Pereira, un joven francés de 26 años, decidió compartir su historia para arrojar luz sobre los abusos que tienen lugar dentro del ICE y ayudar a comprender el funcionamiento del sistema desde adentro. Su relato comienza cuando llegó a Estados Unidos a los 17 años para estudiar y jugar al tenis a nivel profesional. Tras años de esfuerzo entre estudios y trabajo, un problema burocrático en 2025 invalidó su visado, lo que desencadenó una serie de eventos que lo llevaron a ser detenido por las autoridades migratorias.

Detenido en Champlain, Nueva York, por más de dos días, Pereira fue trasladado a un centro de detención federal en Batavia, cerca de Buffalo, bajo la custodia del ICE. Allí experimentó un sistema que describió como inhumano y dirigido por personas incompetentes. Desde las condiciones de vida precarias hasta la falta de alimentos adecuados, Pereira describió un entorno desafiante y desgarrador.

Conviviendo con personas de diversas nacionalidades, todos detenidos por asuntos migratorios, Julien Pereira escuchó historias desgarradoras de otros detenidos, como la de un eritreo que llevaba cinco años en el centro de detención, solicitando asilo y enfrentando una situación desesperada. A pesar de su propia angustia, Pereira reconoció su privilegio al no temer regresar a su país de origen, a diferencia de muchos de sus compañeros de detención que habían vivido la mayor parte de sus vidas en Estados Unidos y ahora se enfrentaban a la deportación a países desconocidos para ellos.

La experiencia de Pereira en el centro de detención federal dejó al descubierto las duras realidades que enfrentan aquellos atrapados en el sistema migratorio de Estados Unidos, resaltando la necesidad de una reforma profunda y humanitaria en el tratamiento de los migrantes y solicitantes de asilo.