Balaguer y un pasado que no se olvida
El 1 de junio de 1966, República Dominicana vivió una jornada electoral marcada por la controversia y la presencia de tropas extranjeras. Estas elecciones, ampliamente consideradas como fraudulentas, llevaron nuevamente al poder al doctor Joaquín Balaguer, en un periodo histórico que dejó huellas profundas en el país.
Joaquín Balaguer, quien comenzó su carrera política bajo el ala del dictador Rafael Leónidas Trujillo, fue un destacado colaborador del régimen trujillista desde la década de 1930. Durante los 31 años de dictadura de Trujillo, Balaguer ascendió en el escalafón político, ocupando diversos cargos diplomáticos y ministeriales, lo que lo posicionó como una figura influyente dentro del gobierno.
En 1960, tras un atentado fallido contra el presidente venezolano Rómulo Betancourt, Trujillo enfrentó sanciones internacionales. En un intento por apaciguar las tensiones, Balaguer asumió la presidencia de manera simbólica, siempre bajo la sombra del dictador. A pesar de esto, el control real del país permaneció en manos de Trujillo hasta su asesinato en mayo de 1961.
Después de la caída del dictador, Balaguer enfrentó un periodo de inestabilidad política. Aunque intentó mantener el legado del régimen, las circunstancias lo llevaron a buscar asilo en la Nunciatura de Santo Domingo en enero de 1962, cuando se vio forzado a exiliarse. El retorno al poder de Balaguer en 1966, bajo un manto de cuestionamientos, sigue siendo un capítulo recordado en la historia política dominicana.
