El Verdadero Desafío de las Obras Públicas: Sostenibilidad y Gobernanza
En el ámbito municipal y como ciudadanos, valoramos las inversiones públicas que revitalizan espacios para el disfrute de la gente, promueven el deporte y enriquecen la vida urbana en áreas que han estado subutilizadas por años.
Las ciudades requieren parques, malecones, áreas deportivas, ciclovías y zonas verdes. Sin embargo, el verdadero debate debe centrarse en lo que sucede después de la inauguración de estas obras.
Las infraestructuras desarrolladas para los Juegos Centroamericanos y del Caribe, como el Malecón Deportivo y el Paseo 30 de Mayo, ofrecen una gran oportunidad para Santo Domingo. No obstante, surge una pregunta crucial: ¿quién se encargará del mantenimiento una vez sean entregadas a la ciudad?
Mantener un parque o una pista deportiva no se logra con discursos. Estos espacios requieren limpieza constante, jardinería, vigilancia, iluminación, seguridad y un mantenimiento técnico riguroso.
El problema radica en que muchas veces se planifica la construcción, pero no la sostenibilidad. Si estas infraestructuras se transfieren al Ayuntamiento del Distrito Nacional, debe existir un acuerdo institucional claro y financieramente viable.
Este modelo de gestión debe definir responsabilidades entre el Gobierno central, el ayuntamiento, el Ministerio de Deportes y otros actores involucrados, estableciendo un inventario de activos, costos anuales y protocolos de mantenimiento.
Sin un plan claro, el entusiasmo inicial puede convertirse en una carga presupuestaria para el gobierno local. Las ciudades necesitan obras que perduren en el tiempo, ya que el deterioro de un espacio público no solo implica una pérdida económica, sino también de confianza ciudadana y calidad de vida.
El reto de la gestión pública moderna es construir bien, entregar mejor y asegurar la durabilidad de lo construido. Antes de transferir infraestructuras, es esencial evaluar si el ayuntamiento tiene los recursos necesarios para gestionarlas.
Si no es así, se debe acompañar la entrega con un apoyo financiero adecuado. Las obras de los Juegos pueden ser un legado positivo para Santo Domingo, pero su éxito dependerá de la capacidad institucional para mantenerlas. Porque inaugurar es importante, pero sostener y administrar bien lo público es el verdadero arte de gobernar.
