La Cultura del ‘Resuelve’: Un Desafío Organizacional
En muchas organizaciones, la palabra ‘resuelve’ se convierte en un mandato implícito que lo decide todo.
Cuando surge un problema, siempre hay alguien que debe encontrar la solución, ya sea un cliente insatisfecho, un compañero ausente o un sistema defectuoso.
Al principio, ser la persona que resuelve puede parecer un reconocimiento, un símbolo de confianza y capacidad.
Sin embargo, con el tiempo, esta expectativa se transforma en una carga, una responsabilidad no escrita que se asume como parte del día a día.
El esfuerzo extraordinario se convierte en la norma, y lo que antes era motivo de orgullo, ahora es una fuente de agotamiento.
El profesor Peter Senge sugiere que las organizaciones inteligentes no solo reaccionan a los problemas, sino que aprenden de ellos para evitar su repetición.
Resolver una crisis demuestra compromiso, pero enfrentar la misma crisis repetidamente indica que algo no está funcionando adecuadamente.
Las crisis son inevitables, pero no deberían convertirse en rutina, ya que esto desgasta a las personas y a la estructura organizacional.
Detrás de cada ‘resuelve’ hay alguien que hace más de lo que le corresponde, y esto, aunque parezca una fortaleza, es una señal de alerta.
El verdadero problema no es el ‘resuelve’ en sí, sino la falta de cuestionamiento sobre por qué siempre es necesario.
Lo que no se cuestiona, se normaliza, y ninguna organización debería depender del esfuerzo silencioso de unos pocos.
