Impacto de los Terremotos en Santo Domingo y Santiago: Un Análisis de Suelos
La respuesta de una ciudad ante un terremoto no solo depende de la magnitud del sismo o la proximidad al epicentro, sino también del tipo de suelo sobre el que se asienta. Este factor puede influir significativamente en la intensidad de las vibraciones y en la estabilidad de las edificaciones.
Claudia Germoso, especialista en ingeniería sísmica, destaca la diversidad de suelos en la República Dominicana, un aspecto crucial al diseñar y construir infraestructuras. En Santo Domingo, por ejemplo, los terrenos varían desde materiales rocosos cerca de la costa hasta suelos más blandos al alejarse del litoral.
Germoso identifica sectores como Los Prados y Arroyo Hondo, donde predominan suelos blandos que pueden amplificar el movimiento sísmico. Este fenómeno, conocido como resonancia, puede aumentar el riesgo de colapso estructural si no se considera adecuadamente en el diseño de edificaciones.
En Santiago, la situación es diferente. La ciudad está mayormente asentada sobre suelos sedimentarios, lo que históricamente ha limitado la altura de las construcciones. Sin embargo, recientemente se ha observado un aumento en la construcción de torres altas, lo que preocupa a los expertos debido al tipo de suelo.
Germoso subraya que no se puede afirmar que Santo Domingo sea más resistente a los terremotos que Santiago. La resistencia depende del tipo de suelo específico y del diseño estructural adecuado a esas condiciones.
Un desafío importante para el país es la falta de estudios de microzonificación sísmica, que son esenciales para comprender cómo responde el terreno en sectores específicos y guiar la construcción adecuada. La ingeniera advierte que, sin esta información, se corre el riesgo de construir sin el conocimiento necesario sobre el suelo.
