Proyecciones de Baja Natalidad Desafían el Futuro Educativo en República Dominicana

Proyecciones de Baja Natalidad Desafían el Futuro Educativo en República Dominicana

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha lanzado una advertencia sobre el impacto de la baja natalidad en el sistema educativo de la región. Según sus proyecciones, para 2050, la República Dominicana experimentará una reducción de 37,242 nacimientos en comparación con 2023.

Este descenso, que representa una caída del 18.3%, afectará gradualmente la cantidad de estudiantes, comenzando por el nivel preescolar y extendiéndose a la primaria y secundaria. La Cepal sugiere que este cambio demográfico podría ser una oportunidad para mejorar la calidad educativa si se gestionan estratégicamente los recursos.

El informe revela que la tasa de fecundidad en el país disminuirá de 1.98 hijos por mujer en 2023 a 1.74 en 2050. Este fenómeno coloca a la República Dominicana en un grupo de países con envejecimiento poblacional moderadamente avanzado.

A nivel regional, se proyecta que para 2050 habrá 38.3 millones menos de niños en edad escolar que en 2020. Esto implicará una reducción de la matrícula escolar de entre un 30% y un 40% en primaria y secundaria, incluso bajo escenarios de cobertura universal.

La Cepal enfatiza que la disminución de estudiantes no debe llevar a una reducción del presupuesto educativo. En cambio, los recursos liberados deberían destinarse a mejorar la calidad de la educación, fortalecer la inclusión y reducir desigualdades.

El organismo atribuye la baja natalidad a factores como el aumento del nivel educativo, la mayor participación de las mujeres en el mercado laboral y el incremento del costo de la crianza. A pesar de aliviar la presión sobre los sistemas escolares, advierte que se necesitará aumentar la inversión pública para alcanzar estándares internacionales.

La Cepal concluye que, aunque la caída de la natalidad es un desafío, también puede ser una oportunidad para fortalecer los sistemas educativos si los gobiernos actúan con previsión y dirigen los recursos hacia una educación más inclusiva y de calidad.