El Impacto del Discurso en la Tragedia de los Feminicidios
¿Estás soltera o simplemente a salvo? Esta pregunta resuena en una conversación entre tres adultos mayores, donde uno de ellos expresa su preocupación por la creciente violencia contra las mujeres en nuestro país.
La frecuencia de los feminicidios ha llevado a que la sociedad se enfoque más en la brutalidad de cada caso que en la tragedia continua que representan. La palabra ‘feminicidio’ ha perdido su capacidad de alarma, convirtiéndose en parte de un discurso cotidiano.
Un cartel en una protesta en Brasil en 2025 afirmaba que ‘el feminicidio empieza en el discurso’. Aunque no todo comienza ahí, ciertamente es donde muchas vidas terminan.
La presión social sobre las mujeres para que elijan bien a sus parejas, mientras se les critica por estar solas, crea un entorno injusto y lleno de hipocresía. En un programa de radio reciente, una entrevistadora describió la soltería de mujeres mayores de treinta como una tendencia, luego una crisis, y finalmente una epidemia.
En estos tiempos, las mujeres necesitan una identidad fuerte y fuentes de validación saludables para no sucumbir a la presión social. Cada feminicidio enluta familias y genera una serie de consejos para las sobrevivientes, mientras que a los hombres rara vez se les exige cambiar su comportamiento.
En la República Dominicana, ser inocente no garantiza justicia, ni siquiera en la muerte. Cada feminicidio lleva un mensaje implícito de poder y control que no surge de la nada, sino que se forma y madura en el discurso cotidiano.
Cada vez que perdemos a una mujer, ellos ganan. Ganan cuando la conversación se centra en lo que ella hizo o dejó de hacer. Ganan cuando se exige más a las mujeres para sobrevivir que a los hombres para convivir.
El cartel tenía razón: el feminicidio empieza en el discurso. Y es ahí donde debemos comenzar a cambiarlo, sin importar el género o la edad.
