El Nacionalismo Falso: Un Cambio que Divide

El Nacionalismo Falso: Un Cambio que Divide

La célebre canción de Mercedes Sosa nos recuerda que todo cambia, pero no todo cambio es positivo. Heráclito de Éfeso también afirmó que el cambio es la única constante. Sin embargo, el cambio debe ser para mejorar, no para retroceder.

En la República Dominicana, se observa una confusión en las luchas sociales. Se ha perdido el rumbo entre lo que es una verdadera lucha popular y lo que es una farsa disfrazada de nacionalismo. Personas bien intencionadas, pero desorientadas, apoyan a líderes que promueven el odio y la discriminación.

Es alarmante que se respalde a organizaciones cuyos líderes admiran a figuras históricas de odio como Adolf Hitler. Esto representa una contradicción ideológica que debería alertarnos.

Nos preguntamos dónde quedó nuestra capacidad de razonar. ¿Por qué permitimos que la miopía política nos lleve a apoyar causas que nos dividen?

Recordemos eventos recientes: la falta de protesta ante la injerencia extranjera y el uso de suelo dominicano para acciones cuestionables. ¿Dónde estaban esos ‘nacionalistas’ entonces?

Es claro que estos falsos nacionalistas no buscan sumar, sino restar. Cambiar métodos y actores es válido solo si nos acerca a nuestros objetivos sin comprometer principios de solidaridad y derechos humanos.

Debemos proteger nuestro país y evitar alinearnos con corrientes de odio e inhumanidad que recorren nuestro continente.