Nueve Años Después: El Impacto del Caso Emely Peguero en la Justicia Dominicana
El caso de Emely Peguero sigue siendo un recordatorio imborrable en la memoria colectiva de los dominicanos. Nueve años después de su trágico asesinato, surge la pregunta: ¿qué transformaciones ha experimentado la justicia dominicana desde entonces?
En 2017, el país aún operaba bajo un Código Penal de 1884, sin tipificar el feminicidio como delito autónomo. Emely, de 16 años y embarazada, desapareció el 23 de agosto de ese año, siendo encontrada muerta posteriormente.
El juicio concluyó con una condena de 30 años para Marlon Martínez, mientras que su madre, Marlin Martínez, cumplió una sentencia reducida de dos años. Hoy, el nuevo Código Penal, vigente desde este mes, tipifica el feminicidio y establece penas de 30 a 40 años, con agravantes que pueden llevar a 40 años de prisión.
El artículo 94 del nuevo Código detalla que el feminicidio agravado, como el de una adolescente embarazada, conlleva la pena máxima. Sin embargo, este cambio no puede aplicarse retroactivamente a casos anteriores.
Además, el nuevo Código introduce mejoras en la legislación sobre violencia de género y delitos sexuales, elevando las sanciones. La muerte de Emely no fue un caso aislado. En 2023, Esmeralda Richiez, otra adolescente de 16 años, también fue víctima de un crimen similar, aunque su caso se juzgó bajo el antiguo Código Penal.
El año 2017 fue testigo de otros crímenes que conmocionaron al país, como los asesinatos de Fernelis Carrión, Dioskairy Gómez y Rosalinda Yan Pérez. Aunque no todos fueron feminicidios, marcaron un año de violencia contra jóvenes.
El embarazo adolescente, un factor en la historia de Emely, ha disminuido significativamente desde 2017, pero sigue siendo un reto. En 2025, los embarazos en adolescentes se redujeron a 16,481, menos de la mitad de los 35,461 registrados en 2017.
El caso de Emely ha impulsado cambios en la respuesta estatal a la violencia de género. Sin embargo, la verdadera pregunta es si estas nuevas penas son suficientes para prevenir futuros casos similares. La prevención, protección y respuesta institucional son claves para evitar que historias como la de Emely se repitan.
A pesar de los avances legales y la disminución de embarazos adolescentes, el rostro de Emely Peguero sigue siendo un símbolo de la lucha por la justicia y la protección de las mujeres en República Dominicana.
