República Dominicana: Avances Democráticos y Desafíos en el Horizonte
Cada 15 de septiembre, el mundo celebra el Día Internacional de la Democracia, un recordatorio de la importancia de las instituciones democráticas.
La legitimidad de la democracia depende en gran medida de la capacidad de estas instituciones para satisfacer las expectativas de la ciudadanía. Según el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), si la política no representa y el Estado no ejecuta, la legitimidad democrática se erosiona.
En un contexto regional lleno de desafíos como la polarización política y la inseguridad, la República Dominicana muestra señales alentadoras de fortaleza democrática. Aunque existen desafíos estructurales, los avances en las últimas décadas la posicionan por encima de los promedios regionales.
El país ocupa el quinto lugar en el Caribe y el noveno en América Latina y el Caribe en el indicador de democracia electoral, según V-Dem 2025. Además, cuenta con una sociedad civil activa y robusta, con altos niveles de participación.
En términos de desarrollo humano, la República Dominicana ha logrado reducir la pobreza y la desigualdad, alcanzando uno de los coeficientes de Gini más bajos de la región. Los indicadores internacionales también muestran mejoras en gobernanza y libertades fundamentales.
Sin embargo, persisten retos importantes como la vulnerabilidad y la pobreza, reflejados también en el país. El lanzamiento del informe “Democracias bajo presión” en Santo Domingo reunió a líderes para discutir estos desafíos.
El presidente Luis Abinader participó en un diálogo abierto sobre las fortalezas y retos de la democracia dominicana, mostrando una disposición a escuchar y reflexionar, un signo de madurez democrática.
La democracia no debe darse por sentada, sino revisarse y renovarse constantemente. La participación del jefe de Estado en estas conversaciones envía un mensaje poderoso sobre la importancia de la gobernanza y el desarrollo humano.
La República Dominicana tiene motivos para estar orgullosa de sus logros, pero el verdadero valor radica en entender que la democracia es una obra en constante construcción. La apertura al diálogo y la búsqueda de consensos son indicadores de una democracia que no solo resiste, sino que busca fortalecerse.
