Alarma por Erosión en el 75% de las Playas del Norte de Puerto Rico
San Juan.- Un reciente estudio del Instituto de Investigación y Planificación Costera de Puerto Rico, vinculado a la Universidad de Puerto Rico (UPR), ha revelado que el 75% de las playas en la costa norte de la isla están sufriendo procesos de erosión.
La UPR informó sobre estos hallazgos tras la publicación de datos por parte del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) del proyecto ‘Cambios Costeros en once municipios de la costa norte de Puerto Rico’ (2022-2023).
El proyecto, liderado por los geólogos Maritza Barreto Orta y Kevián Pérez Valentín, con la colaboración de la oceanógrafa Legna Torres García, recibió una subvención de 499.000 dólares para su desarrollo durante dos años.
Barreto Orta destacó la importancia de estos resultados como una advertencia sobre la necesidad de mejorar las estrategias de adaptación y planificación costera.
“Los hallazgos confirman la continuidad de la erosión costera en Puerto Rico y subrayan la urgencia de integrar esta información en la planificación territorial”, afirmó Barreto Orta.
La investigación utilizó herramientas geoespaciales para evaluar cambios en el ancho de las playas y el desplazamiento de la línea de costa entre 2018 y 2023 en municipios como Rincón, Aguadilla, Isabela, entre otros.
El objetivo fue identificar áreas de erosión y acreción, así como otros cambios que permitan comprender la exposición de estas comunidades a los efectos del cambio climático y eventos extremos.
El estudio encontró que el 75% de los transectos de playa analizados mostraron erosión, con reducciones en el ancho de la playa que variaron entre 0,01 y 92 metros. Solo el 25% mostró acreción, con aumentos de hasta 154 metros.
Además, se observó un proceso de fragmentación de las playas debido a vegetación, afloramientos rocosos e infraestructura, lo que aumenta la vulnerabilidad de las comunidades costeras.
El desplazamiento de la línea de costa hacia el interior fue el cambio más común entre 2018 y 2023, con desplazamientos menores de 15 metros, aunque los cambios más significativos se asociaron a marejadas invernales.
La investigación también concluyó que las estructuras en la zona costera afectan directamente el ancho de las playas.
