Cadena perpetua para Hui Ka Yan, fundador de Evergrande, en medio de la crisis inmobiliaria china

Cadena perpetua para Hui Ka Yan, fundador de Evergrande, en medio de la crisis inmobiliaria china

Hui Ka Yan, el fundador del gigante inmobiliario chino Evergrande, ha sido condenado a cadena perpetua y se le han confiscado todos sus bienes personales.

El empresario se declaró culpable de varios cargos, incluyendo malversación de activos y soborno corporativo, en un juicio que ha captado la atención internacional.

El Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen también impuso multas de 15.820 millones de yuanes a sus antiguas empresas por delitos como falsificación de registros y ocultación de deudas.

Esta sentencia representa un momento crucial en las repercusiones del colapso de Evergrande, que ha sacudido el sector inmobiliario chino y afectado a inversores y bancos.

Según el tribunal, Hui y sus empresas causaron graves perturbaciones en el mercado, provocando significativas pérdidas económicas.

Otros ejecutivos de Evergrande, incluidos los hijos de Hui, también enfrentan penas de prisión de entre 22 meses y 18 años.

Hui, quien fue considerado el hombre más rico de Asia, vio su fortuna desvanecerse junto con el colapso de su empresa.

Conocido también como Xu Jiayin, Hui creció en un entorno humilde antes de fundar Evergrande en 1996, liderando su rápido ascenso mediante un agresivo programa de expansión.

Evergrande se convirtió en la mayor promotora inmobiliaria de China, alcanzando una valoración bursátil de más de US$50.000 millones.

Sin embargo, las medidas de control de deuda introducidas por Pekín en 2020 precipitaron su caída, obligando a la empresa a vender propiedades con grandes descuentos.

El tribunal descubrió que Evergrande desvió fondos de preventa destinados a la construcción hacia nuevos proyectos, dejando cientos de obras inacabadas.

En 2024, Hui fue multado y vetado de por vida del mercado de capitales de China por inflar los ingresos de su empresa en US$78.000 millones.

La valoración bursátil de Evergrande se desplomó un 99% antes de que sus acciones fueran retiradas de la Bolsa de Hong Kong en 2025.

El colapso de Evergrande es visto como el desencadenante de una crisis más amplia en el mercado inmobiliario chino, que sigue afectando a la economía del país.

El sector inmobiliario, que representaba un tercio del PIB de China, era un motor clave de crecimiento y fuente de ingresos para los gobiernos locales.

Los problemas persistentes en el sector han impactado gravemente a la segunda economía mundial, con otras grandes promotoras enfrentando también dificultades financieras.