Debate sobre Publicidad en Autobuses del Gran Santo Domingo

Debate sobre Publicidad en Autobuses del Gran Santo Domingo

En el Gran Santo Domingo, tres de los cuatro corredores de autobuses gestionados por operadores privados han adoptado la práctica de cubrir sus unidades con publicidad comercial. Esta tendencia ha generado opiniones divididas entre los pasajeros, quienes expresan preocupaciones sobre la visibilidad y la identificación de las rutas.

Las avenidas Winston Churchill, José Núñez de Cáceres y Charles de Gaulle son algunas de las que presentan esta modalidad, mientras que la avenida Independencia se mantiene sin cambios. La publicidad, impresa en material microperforado, cubre gran parte de los laterales y ventanas de los autobuses, lo que ha suscitado interrogantes sobre los permisos y las condiciones necesarias para su implementación.

La Ley 63-17, que regula la movilidad y el transporte terrestre, establece que cualquier publicidad en vehículos debe contar con la autorización del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant). Sin embargo, la normativa no especifica si el recubrimiento casi total de un autobús está permitido.

Luis Rosado, gerente del corredor José Núñez de Cáceres, defiende la práctica, asegurando que cuenta con la autorización del Intrant y que el material utilizado permite la visibilidad desde el interior hacia el exterior, contribuyendo a la seguridad de los pasajeros.

A pesar de estas afirmaciones, algunos pasajeros, como Vitalina Germosén, expresan que la publicidad puede reducir la visibilidad, especialmente en condiciones de lluvia o poca luz. Otros, como Alfredo Medina, consideran que la visibilidad sigue siendo adecuada.

El Intrant tiene la facultad de autorizar la publicidad en vehículos de transporte público, pero queda pendiente determinar si los autobuses que exhiben publicidad casi total cumplen con los permisos específicos y las condiciones técnicas requeridas.

La discusión se centra en encontrar un equilibrio entre la explotación comercial de los autobuses y la conservación de una identidad visual clara que facilite a los pasajeros reconocer las rutas. Hasta que se aclaren las autorizaciones y especificaciones técnicas, la legalidad de cada modalidad de recubrimiento deberá evaluarse caso por caso.