Desafío Post-Juegos: Preservación y Uso Eficiente de Instalaciones Deportivas en RD

Desafío Post-Juegos: Preservación y Uso Eficiente de Instalaciones Deportivas en RD

Santo Domingo se prepara para enfrentar un nuevo reto tras la exitosa celebración de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026: asegurar el uso continuo y la conservación de las instalaciones deportivas de primer nivel construidas para el evento.

El Estado dominicano ha invertido significativamente en estas infraestructuras, y ahora se busca evitar el ciclo de deterioro y rehabilitación con fondos públicos que ha caracterizado el pasado. La clave está en un uso responsable y un mantenimiento constante, donde tanto el Estado como los usuarios compartan responsabilidades.

El objetivo es mantener las instalaciones activas para que las selecciones nacionales puedan entrenar y competir, sin restringir el acceso a federaciones, ligas y clubes. Sin embargo, el uso intensivo debe regirse por normas claras que definan responsabilidades en operación y conservación.

El Ministerio de Deportes, liderado por Kelvín Cruz, está comprometido con la implementación de un programa de preservación, comenzando con las instalaciones de alto rendimiento. Se plantea incluso la creación de una estructura institucional para facilitar este proceso.

El Estadio Olímpico Félix Sánchez, una de las joyas de esta inversión, podría ser el modelo a seguir. Construido para los Juegos de 1974, ha evolucionado en un espacio multiuso que alberga atletismo, fútbol y espectáculos. La experiencia de Santo Domingo 2026 ofrece un punto de partida para establecer reglas que permitan el uso compartido sin comprometer su integridad.

El desafío se extiende a otras instalaciones como el estadio de fútbol y pabellones del Parque del Este, la Arena Banreservas y escenarios de deportes de combate. El objetivo es maximizar el uso sin reducir la vida útil ni comprometer la función deportiva original.

Es fundamental realizar un levantamiento técnico de todas las áreas para determinar su uso óptimo. La asignación de espacios debe basarse en criterios claros, no en precedentes históricos, con miras a ordenar el patrimonio deportivo para el futuro.