Desafíos Persistentes de la Violencia de Género: Más Allá de la Separación Física
Santo Domingo. – Abandonar una relación violenta no siempre significa dejar atrás sus efectos. El miedo y la ansiedad pueden perdurar, afectando la vida diaria y las relaciones futuras de la víctima.
El psicólogo clínico Dioscoride Paulino advierte sobre las secuelas emocionales como la depresión, el estrés postraumático y el insomnio. La violencia prolongada puede dañar la autoimagen y la capacidad de confiar en los demás.
Aunque una víctima se aleje físicamente de su agresor, su organismo puede seguir reaccionando a la amenaza. La hipervigilancia y el aislamiento son comunes, y la autoestima puede verse erosionada por la devaluación constante.
Paulino sugiere cambiar la pregunta de “¿por qué no se va?” a “¿qué la mantiene atrapada?”. Factores como la dependencia económica, el control coercitivo y los vínculos traumáticos juegan un papel crucial.
La atención temprana es vital para reducir riesgos. El acompañamiento debe centrarse en la seguridad, el procesamiento de experiencias y la reconexión con la identidad y los vínculos.
El Ministerio de la Mujer destaca que el apoyo legal y psicológico no tiene un plazo fijo y se mantiene durante el proceso judicial. Evaluar las redes familiares y realizar seguimientos son medidas esenciales para la protección continua.
Virtudes de la Rosa Hidalgo, del Instituto de Género y Familia de la UASD, subraya que la denuncia es solo el inicio. La violencia de género es un fenómeno estructural que requiere una respuesta integral que incluya prevención, atención y reparación.
Las instituciones deben trabajar de manera coordinada para ofrecer una respuesta efectiva. La calidad de la atención depende de la detección temprana y la correcta valoración del riesgo.
El Ministerio de Salud Pública ha identificado áreas prioritarias para fortalecer entre 2026 y 2030, incluyendo la prevención y la atención integral en salud. La violencia de género es un problema de salud pública que requiere una respuesta articulada entre protección, justicia y apoyo social.
La denuncia puede activar una investigación y ofrecer protección, pero no garantiza la eliminación del miedo o la recuperación total. El éxito de las políticas públicas debe medirse por la seguridad y la capacidad de las víctimas para reconstruir sus vidas.
