Desigualdad de Género en la Política Dominicana: Un Análisis Detallado
La participación de las mujeres en la política dominicana sigue enfrentando desafíos significativos, especialmente en los altos cargos de poder. Aunque las mujeres representan casi la mitad del funcionariado del Gobierno Central, su presencia en los principales ministerios es mínima.
Según el Observatorio de Participación Política y Paridad, las mujeres ocupan el 49,5 % de las plazas en el Gobierno Central, pero solo lideran dos de los 23 ministerios, lo que representa un escaso 8,7 %. Esta brecha es aún más evidente en ministerios clave como Hacienda, Agricultura y Obras Públicas, donde no hay mujeres al mando.
En el ámbito municipal, la situación es similar. Las mujeres son alcaldesas en solo 16 de los 158 municipios, lo que equivale al 10,1 %, mientras que dominan las vicealcaldías con un 89,9 %. En los distritos municipales, apenas el 9,8 % de las direcciones están a cargo de mujeres.
En el Congreso Nacional, las mujeres ocupan cuatro de los 32 escaños del Senado, un 12,5 %, y representan el 36,8 % de la Cámara de Diputados. Ninguna mujer ha presidido el Senado en los últimos 11 años, reflejando una clara desigualdad en la distribución del poder.
El sistema de justicia presenta un panorama diferente, con una mayoría femenina en la judicatura ordinaria y los juzgados de paz. Sin embargo, las mujeres aún no lideran el Tribunal Constitucional, la Suprema Corte de Justicia, ni otros órganos judiciales de alto nivel.
El financiamiento de campañas políticas también muestra disparidades. Solo el 31,2 % del gasto declarado corresponde a mujeres, y las candidatas enfrentan deudas significativamente mayores que sus contrapartes masculinas.
A nivel partidario, aunque las mujeres representan la mitad de la militancia en partidos como el PRM, PLD y la Fuerza del Pueblo, solo el 12,2 % de las presidencias partidarias están ocupadas por mujeres. Estos datos, disponibles en la plataforma de Cipaf, subrayan la necesidad de revisar los mecanismos de acceso al poder para garantizar una representación más equitativa.
