Edificaciones Abandonadas: Un Desafío y Oportunidad para Santo Domingo

Edificaciones Abandonadas: Un Desafío y Oportunidad para Santo Domingo

Santo Domingo enfrenta un contraste evidente entre su crecimiento urbano y las edificaciones abandonadas que salpican el Distrito Nacional. Con estructuras que llevan décadas en deterioro, estas construcciones se han convertido en refugios de basura y alimañas, afectando la imagen de la capital.

Ejemplos notables incluyen el Hotel El Prado y el Teatro Agua, ambos en el Malecón, y la Torre Plata en Los Cacicazgos, cuya demolición fue ordenada por conflictos vecinales. Estas ruinas no solo empañan el paisaje urbano, sino que también representan riesgos de seguridad y salud pública.

El Hotel Santo Domingo, cerrado desde 2013 y declarado de utilidad pública, es otro caso emblemático. Aunque se planea convertir su terreno en un centro de convenciones, actualmente sirve como depósito de chatarra, lo que subraya la necesidad de acción.

Carlos Javier, especialista en ingeniería sísmica, sugiere que no todas las edificaciones deben ser demolidas. Algunas pueden ser rehabilitadas si cumplen con las normativas actuales, lo que requiere resolver problemas legales y de gestión.

Ángel Sosa, arquitecto y exdirector de la Escuela de Urbanismo de la UASD, ve en estas estructuras una oportunidad para la regeneración urbana. Propone crear un catastro de edificaciones vacantes y ofrecer incentivos fiscales para su rehabilitación, transformándolas en viviendas, oficinas o centros culturales.

La revitalización de estas áreas podría impulsar el desarrollo económico y social de Santo Domingo, convirtiendo un problema en una oportunidad para el futuro de la ciudad.