El Alto Costo de los Sueños: Familias y Prospectos en el Béisbol Dominicano
En el mundo del béisbol dominicano, los niños a menudo pagan el precio más alto en un negocio dominado por adultos.
Una familia típica en la República Dominicana podría esperar que su hijo, tras terminar el bachillerato con honores, acceda a una beca universitaria que le abra las puertas al mercado laboral. Sin embargo, si a los 10 años un niño muestra potencial para ser una estrella del béisbol, las ofertas de dinero comienzan a llegar, pero a un costo considerable.
Propublica, una agencia noticiosa estadounidense, ha destacado recientemente una problemática que Diario Libre lleva años denunciando: las familias de jóvenes prospectos incurren en créditos prematuros con tasas de usura, erosionando el pago inicial que tanto se publicita y que puede condicionar la carrera del jugador.
Un caso emblemático es el de Belfi Rivera, quien en 2024 firmó un bono de 1.8 millones de dólares con los Diamondbacks. Sin embargo, cuando el club completó el pago en junio de ese año, solo quedaban 196,000 dólares en su cuenta.
Los problemas comenzaron en 2021, cuando desde Arizona se le informó del preacuerdo a los 14 años. Sus padres, residentes en Pedro Brand, vendieron un 5% del bono por 90 mil dólares, sin comprender plenamente lo que firmaban, y aseguran haber sido engañados.
Ricky Moneys, otro joven talento que firmó en 2025 con los Brewers por 1.1 millones de dólares, relata cómo su familia accedió a un adelanto de 1.7 millones de pesos, por los que terminaron pagando 4.5 millones, una tasa anual del 150%.
Santo Caraballo, un inversionista involucrado tanto con Rivera como con Moneys, también entregó 50,000 dólares a la familia de Kenny Fenelon a una tasa del 5% mensual, casi tres años antes de que Fenelon recibiera un bono de 1.3 millones de dólares de Milwaukee en 2025. Caraballo exigía 400,000 dólares, pero finalmente recibió 75,000.
La desesperación de las familias por capitalizar a sus hijos es una práctica arriesgada. Si los acuerdos no se concretan, inversionistas como Caraballo pierden todo lo invertido, como ocurrió con los 2 millones si Fernando Tatis Jr. no hubiese llegado a la MLB.
Un niño no debería ser la solución para sacar a una familia de la pobreza. Dos años después de firmar, Rivera afirma que no le queda dinero y ha tenido que pedir prestado. Con 19 años y tres temporadas en la Liga de Verano, bateando .224 y un OPS de .626, su futuro es incierto, y podría ser dejado en libertad por los Dbacks. Su presente y futuro están en el aire, definidos por decisiones de adultos.
