El Auge de los Préstamos Informales en República Dominicana: Solución y Riesgo

El Auge de los Préstamos Informales en República Dominicana: Solución y Riesgo

En la República Dominicana, entre 2020 y mayo de 2026, los conflictos por deudas han resultado en 52 personas asesinadas y 110 heridas.

Raúl De la Rosa, un motoconchista de Santo Domingo Este, es uno de los muchos trabajadores informales que dependen de los préstamos informales. A pesar de sus ganancias diarias, gran parte de su dinero se destina al pago de estos créditos.

Raúl tiene dos préstamos: uno de 5,000 pesos con cuotas diarias y otro de 25,000 pesos con pagos semanales. Como muchos, recurre a los prestamistas ambulantes cuando la banca formal le cierra las puertas.

Las llamadas “rutas” de préstamos han creado una red financiera paralela que atiende a motoconchistas, vendedores ambulantes y pequeños comerciantes. La rapidez en la obtención del dinero es un atractivo, pero conlleva riesgos significativos.

La facilidad para obtener dinero tiene un costo elevado, más allá de los intereses. Según datos obtenidos por Diario Libre, los conflictos por deudas han provocado múltiples homicidios y heridos, con armas de fuego presentes en la mayoría de los casos.

Un caso impactante ocurrió en enero de este año, cuando fueron hallados enterrados en Santiago los cuerpos de dos cobradores de préstamos.

Los expedientes policiales revelan un patrón de discusiones por deudas, represalias y cobros compulsivos que terminan en violencia.

Raúl, consciente de las reglas del negocio, describe la presión psicológica que acompaña el cobro, aunque asegura que las amenazas de muerte son solo una táctica.

En Santiago Oeste, el método es similar, conocido como “Rapiditos” o “Cuartos Rápidos”. Carmen, un nombre ficticio, ha recurrido a estos préstamos, que comienzan con pequeñas sumas y aumentan con la confianza.

A veces, los prestamistas dejan dinero sin que el cliente lo solicite, y los atrasos traen humillaciones, desde insultos hasta la destrucción de mercancías.

Las rutas de préstamos han evolucionado, utilizando tecnología para administrar cuentas y emitir recibos. Los cobradores funcionan como intermediarios, recibiendo comisiones por su labor.

La expansión de estas rutas refleja una limitación del sistema financiero formal. Don Máximo, un vendedor en el Mercado Nuevo, prefiere los prestamistas por su rapidez, aunque reconoce que los bancos exigen garantías y documentos.

Víctor, un prestamista con una década de experiencia, atiende a 150 clientes por semana. Reconoce que estos préstamos no favorecen a quienes están en dificultades económicas, pero son la única opción para muchos.