El desafío de ser madre y protectora en la línea de servicio
En Santo Domingo, la llegada a casa de Mayrobi Capellán después de una jornada extensa en la Policía Nacional se convierte en un momento de alivio cuando su hija, Mayoli Zoé, la recibe con un abrazo y la frase “mami, llegaste”. Este instante es el breve respiro después de enfrentar los desafíos de una profesión demandante, donde cada día es una batalla por balancear el deber y la maternidad.
Con 18 años de servicio en la institución, Mayrobi ingresó buscando estabilidad laboral, inspirada por su hermana militar. Sin embargo, uno de sus mayores desafíos llegó con la maternidad, cuando tuvo que aprender a dividir su tiempo entre el uniforme y el papel de madre desde que su hija tenía apenas tres meses. Recuerda con claridad aquellos días iniciales de llanto y llamadas a casa, mientras cumplía con sus responsabilidades laborales.
Por su parte, Celia, una dedicada bombera, vive entre alarmas y emergencias, siempre lista para dejarlo todo y enfrentar el peligro que conlleva su trabajo. Aunque su labor de salvar vidas es su pasión, frecuentemente implica perderse momentos importantes con su familia. La maternidad para Celia significa adaptarse a las exigencias de su vocación mientras procura ser un apoyo inquebrantable para sus hijos.
Ambas mujeres, Mayrobi y Celia, representan a muchas madres dominicanas que trabajan en sectores tradicionalmente dominados por hombres. Su fortaleza es admirada tanto en el trabajo como en el hogar, y su meta común es que sus hijos se sientan orgullosos de su esfuerzo y dedicación. Estas historias muestran el sacrificio silencioso de madres que, tras el uniforme, también luchan por ofrecer un futuro mejor a sus familias.
