El Desafío de Vivir Conectado a una Máquina: La Realidad de la Diálisis en República Dominicana
En Santo Domingo, el área de espera para pacientes de diálisis se transforma en un espacio de apoyo mutuo. Aquí, entre sillas alineadas y miradas de incertidumbre, los pacientes comparten experiencias y consejos vitales para aquellos que recién se unen a esta comunidad.
La diálisis, un procedimiento esencial para quienes padecen enfermedad renal crónica, se convierte en una rutina de vida. Pacientes como Luisa Rodríguez, quien desde 2020 depende de este tratamiento, enfrentan no solo el desafío médico, sino también el impacto emocional y económico que conlleva.
El tratamiento, que requiere asistir tres veces por semana a sesiones de cuatro horas, afecta significativamente la vida laboral de los pacientes. Según el nefrólogo Alfredo Polanco, más del 90% de los pacientes deben abandonar sus empleos. Aunque el costo por sesión es cubierto en gran medida por el Seguro Nacional de Salud y seguros privados, los gastos indirectos como transporte y alimentación siguen siendo una carga.
Luisa, quien sufrió un accidente cerebrovascular durante la pandemia, experimentó de cerca estas dificultades. A pesar de contar ahora con cobertura médica, debe pagar alrededor de 2,500 pesos semanales, lo que representa un gasto mensual considerable.
El impacto emocional es igualmente significativo. Muchos pacientes, como Norberto Delgado, han tenido que adaptarse a nuevas realidades laborales mientras lidian con las restricciones de la enfermedad. La falta de una cultura de donación de órganos en el país limita las posibilidades de trasplante, una alternativa que podría cambiar vidas.
El nefrólogo Polanco subraya la importancia de crear conciencia sobre la donación de órganos, ya que un solo donante cadavérico puede beneficiar a múltiples pacientes. La detección temprana de la enfermedad renal es crucial para evitar que los pacientes lleguen a etapas avanzadas donde la diálisis se convierte en la única opción.
