El Desafío del Ordenamiento Territorial en la República Dominicana

El Desafío del Ordenamiento Territorial en la República Dominicana

La expansión urbana y su impacto en el futuro agrícola de la República Dominicana es un tema que merece atención. En lugares como Moca, la transformación de terrenos agrícolas en urbanizaciones plantea interrogantes sobre el destino de nuestras tierras.

El crecimiento de las ciudades es necesario, pero debe realizarse con criterio. No todos los terrenos son aptos para la urbanización, y es crucial decidir con responsabilidad dónde construir. La cuestión de quién decide el uso de la tierra y bajo qué criterios es fundamental.

El ordenamiento territorial es uno de los grandes desafíos institucionales de nuestro tiempo. La Constitución dominicana establece que el Estado debe formular y ejecutar un plan para el uso eficiente y sostenible de los recursos naturales. La Ley de Ordenamiento Territorial desarrolla este mandato, enfatizando la necesidad de una planificación coherente.

Los ayuntamientos juegan un papel clave en la regulación del uso del suelo. Su responsabilidad va más allá de otorgar permisos de construcción; deben tener una visión de futuro que considere el valor estratégico de la tierra.

La protección de los suelos agrícolas no es una confrontación entre agricultura y construcción, sino una cuestión de equilibrio. Es necesario determinar, con información y participación social, dónde pueden desarrollarse mejor ambas actividades.

El ordenamiento territorial debe ser central en la conversación sobre el futuro del país. No solo se trata de imaginar un país con mejores infraestructuras, sino de asegurar que las tierras productivas y las fuentes de agua estén protegidas.

El futuro de la República Dominicana se decide en los mapas de uso del suelo. La evolución de nuestras ciudades debe basarse en decisiones conscientes y sustentadas en evidencia, para preservar lo que necesitamos conservar.