El Fin del Estado de Bienestar: Una Advertencia para Latinoamérica
Durante dos siglos, América Latina ha aspirado a un Estado de bienestar similar al europeo, con pensiones generosas y salud universal financiada por el Estado. Sin embargo, justo cuando la región busca revivir esta promesa, el modelo europeo enfrenta serias dificultades.
En Alemania, el gobierno de coalición liderado por el canciller Friedrich Merz ha anunciado un recorte de 38,300 millones de euros al Estado de bienestar hasta 2030. Esta reforma afecta significativamente la sanidad, el seguro de desempleo y, especialmente, las pensiones. Merz ha reconocido que la pensión pública ya no será suficiente para mantener el nivel de vida de los jubilados, ofreciendo apenas una “cobertura básica”.
Alemania, a pesar de ser la economía más fuerte de Europa, se ve obligada a realizar estos recortes debido a los límites estructurales del sistema de reparto. Este sistema, donde los trabajadores actuales financian las pensiones de los jubilados, se vuelve insostenible con menos cotizantes por pensionado y un déficit que no puede seguir siendo cubierto con deuda.
Latinoamérica debe prestar atención a este problema. El modelo de reparto puro no es solo un desafío alemán; es un problema que afecta a cualquier Estado con déficits fiscales. Por ello, muchos países están adoptando sistemas de capitalización individual, donde cada trabajador financia su propia pensión.
República Dominicana no puede ignorar esta realidad. Mientras se discuten mejoras en los beneficios y esquemas solidarios, el país debe considerar que el modelo europeo, que sirvió de inspiración, está siendo desmantelado. La clave no es abandonar la protección social, sino construirla sobre un sistema de capitalización sostenible.
