El Impacto Prolongado de Vivir como Damnificado: Más Allá de las Pérdidas Materiales

El Impacto Prolongado de Vivir como Damnificado: Más Allá de las Pérdidas Materiales

Perder el hogar debido a una tragedia implica mucho más que daños materiales. La psicóloga Yesmín Meyer advierte que cuando la condición de damnificado se extiende por años, la incertidumbre y la precariedad pueden dejar profundas huellas emocionales.

Meyer explica que vivir en condiciones inadecuadas durante largos períodos dificulta la recuperación tras un trauma. Lo ideal es que las personas afectadas reciban atención y se trasladen a un entorno seguro, pero esto no siempre ocurre.

La especialista destaca que la pérdida de una vivienda no solo significa perder bienes, sino también el espacio de protección y tranquilidad. Este sentimiento de pérdida se agrava cuando la situación de damnificado se prolonga.

La vulnerabilidad social es otro aspecto crítico. Las personas que no reciben el apoyo necesario del Estado o la sociedad pueden sentir un abandono que intensifica el trauma inicial.

Meyer también señala el impacto en las nuevas generaciones. Los niños que crecen en precariedad pueden normalizar esta situación, lo que no debería ser parte de su desarrollo.

Finalmente, Meyer enfatiza que la recuperación requiere cerrar la experiencia traumática, lo cual es imposible mientras las condiciones de vida sigan siendo inadecuadas. Garantizar un entorno seguro y estable es crucial para superar las secuelas de una tragedia.