El Impacto Silencioso de la Enfermedad Mental en los Hogares Dominicanos

El Impacto Silencioso de la Enfermedad Mental en los Hogares Dominicanos

Martha, un nombre ficticio, representa a muchas familias dominicanas que enfrentan el desafío de sostener un hogar donde la enfermedad mental ha echado raíces. Con un ingreso mensual de RD$2,000 por limpiar un pequeño negocio, Martha se esfuerza por mantener a su familia, que incluye a un esposo con cáncer y un hijo con esquizofrenia.

La situación de Martha es un reflejo de cómo la enfermedad mental afecta no solo al paciente, sino a todo el núcleo familiar. Su esposo, a pesar de su enfermedad, sigue trabajando como ebanista, mientras que su hijo, diagnosticado a los 16 años, requiere un seguimiento constante.

La rutina de Martha incluye organizar consultas médicas, gestionar medicamentos y enfrentar las crisis que alteran la dinámica familiar. A pesar de recibir apoyo de la Pastoral de la Salud, Martha aún debe costear parte del tratamiento de su hijo.

El sistema de salud dominicano ha implementado medidas para mejorar la atención en salud mental, como el Plan Estratégico Nacional de Salud Mental 2026-2030. Sin embargo, el desafío persiste en garantizar que los tratamientos sean accesibles y continuos para todas las familias.

Ángel Almánzar, exdirector nacional de Salud Mental, enfatiza la importancia de la continuidad en el tratamiento de enfermedades como la esquizofrenia. La protección financiera para la salud mental debe ser equiparable a la de otras enfermedades crónicas.

Programas como PROMESE/CAL y PAUSAM buscan aliviar el costo de los tratamientos psiquiátricos, pero aún existen gastos que recaen sobre las familias. La historia de Martha ilustra que, aunque hay apoyo público, las necesidades individuales pueden requerir esfuerzos adicionales.

La experiencia de Martha subraya la importancia de las redes comunitarias y familiares en el manejo de la enfermedad mental. A sus 60 años, Martha continúa trabajando y cuidando de su familia, demostrando una resiliencia admirable.

En República Dominicana, el reto es garantizar que las familias puedan mantener los tratamientos de salud mental de manera continua y efectiva. Detrás de cada diagnóstico, hay una familia que lucha por la estabilidad diaria, combinando sus esfuerzos con los apoyos disponibles.