El Ruido: Un Desafío Creciente para la Convivencia Vecinal en República Dominicana
SANTO DOMINGO.- El ruido se ha posicionado como uno de los principales problemas que afectan la calidad de vida de las familias dominicanas. Según la reciente Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR-MICS 2025), un 40.4 % de la población se siente expuesta a la música alta de bares, colmados o vecinos.
Además, el ruido generado por vehículos, talleres mecánicos y plantas eléctricas impacta al 38.0 % de los hogares. La situación es especialmente crítica en la región Ozama o Metropolitana, donde el 57.5 % de los hogares reporta afectación por al menos una fuente de contaminación ambiental, incluido el ruido.
Este fenómeno refleja los efectos del crecimiento urbano, la alta densidad poblacional y el incremento del parque vehicular en el Gran Santo Domingo, factores que elevan los niveles de contaminación acústica.
Expertos en salud pública han advertido que la exposición prolongada al ruido puede causar trastornos del sueño, estrés, ansiedad y problemas cardiovasculares. La Organización Mundial de la Salud clasifica la contaminación acústica como uno de los principales riesgos ambientales para la salud en las ciudades.
En otro ámbito, la encuesta revela que el 85.1 % de los hogares dominicanos utiliza agua embotellada para beber, reflejando su predominio en la vida cotidiana. Sin embargo, para actividades domésticas, el 57.8 % de los hogares recibe agua a través de tuberías internas, mientras que el 18.3 % tiene acceso a tuberías en el patio o terreno.
El uso de agua embotellada representa un gasto constante para muchas familias, en un contexto donde el costo de la canasta familiar sigue siendo una preocupación.
En cuanto a saneamiento, el estudio indica que el 6.7 % de los hogares aún utiliza letrinas. En zonas rurales, el 16.7 % depende de letrinas, mientras que en áreas urbanas, el 95.4 % de las viviendas cuenta con inodoros.
En la región Ozama o Metropolitana, el 97.4 % de los hogares dispone de inodoros, con una mínima proporción utilizando otros servicios sanitarios.
