El Síndrome del Hombre Ocupado: Un Refugio Emocional Inadvertido

El Síndrome del Hombre Ocupado: Un Refugio Emocional Inadvertido

En Santo Domingo, un fenómeno silencioso afecta a muchos hombres: el síndrome del hombre ocupado. Según la psicóloga clínica Laura Flórez, esta condición refleja una dificultad para detenerse y reconocer las emociones reales.

Flórez, del Centro Vida y Familia, ha observado que muchos hombres mantienen rutinas agotadoras y duermen mal, pero al ser cuestionados sobre su estado emocional, responden simplemente que están ocupados.

La especialista explica que la actividad constante se ha convertido en un mecanismo de defensa emocional. No se trata de ser adictos al trabajo, sino de evitar enfrentarse a sentimientos que pueden resultar incómodos.

La hiperactividad, en ocasiones, surge del miedo a la quietud y al vacío. Preguntas como “¿Estoy bien en mi relación?” o “¿Por qué me siento solo?” emergen cuando no hay nada que hacer.

Flórez señala que actividades como el trabajo o el ejercicio pueden ser placenteras, pero cuando se usan para evitar emociones, se convierten en una barrera para el autoconocimiento.

Este fenómeno es más común en hombres debido a aprendizajes tempranos que asocian las emociones con debilidad. La alexitimia, la dificultad para identificar emociones, es más prevalente en ellos.

La especialista concluye que no se trata de dejar de ser productivo, sino de cuestionar si las actividades llenan realmente o son una forma de evitar parar.