Impacto Futuro de las Nuevas Obras Viales en el Gran Santo Domingo
La inauguración del túnel en la avenida Luperón con 27 de Febrero y el desnivel de la Isabel Aguiar promete mejorar la movilidad en el Gran Santo Domingo. Sin embargo, los beneficios de estas obras se percibirán a largo plazo.
Actualmente, ambos viaductos permiten un tránsito rápido de 45 segundos, pero al salir de ellos, los conductores enfrentan una desaceleración debido a la eliminación de semáforos en la Plaza de la Bandera y la proximidad de otros semáforos.
A pesar de la eliminación del paso vehicular por la avenida Rómulo Betancourt en dirección este-oeste, el tráfico se ha intensificado en la avenida Enriquillo, utilizada por muchos para dirigirse a Santo Domingo Oeste o hacia la Independencia.
El tráfico en la avenida Luperón sigue siendo un desafío, con largas filas de vehículos desde Los Cacicazgos hasta la urbanización Rosmil. La eliminación del semáforo en la Caonabo ha generado congestión adicional en dirección norte-sur.
La rotonda de la Bandera, aunque transitable en menos de tres minutos, presenta riesgos debido a la conducción temerosa de algunos conductores. Además, las paradas de autobuses en la Prolongación 27 de Febrero generan desorden y obstaculizan el flujo vehicular.
El reciente túnel de la Luperón y el desnivel de la Isabel Aguiar, inaugurados en octubre, buscan mejorar el flujo hacia el sur del país y optimizar la movilidad en la capital. Sin embargo, el retorno cercano a San Pío X sigue siendo un punto de congestión en la 27 de Febrero.
