Inteligencia Vial: La Clave para Solucionar el Caos del Tránsito

Inteligencia Vial: La Clave para Solucionar el Caos del Tránsito

Cada mañana, en las intersecciones del país, se repite una escena familiar: un agente de tránsito intenta, sin éxito, controlar un flujo vehicular que lo supera. Esta situación refleja una institución que ha perdido la batalla contra el caos vial que debía gestionar.

La Ley 63-17 creó a Digesett como el brazo técnico para asegurar la fluidez y seguridad en las vías. Sin embargo, casi una década después, el resultado es desalentador. Con apenas 2,900 agentes, se enfrentan al reto de manejar más de 2.7 millones de vehículos y 3.9 millones de motocicletas, una situación que un funcionario calificó de “compleja”.

Un senador ha propuesto eliminar Digesett e Intrant en lugar de reformarlos, reflejando el clamor popular. El problema es estructural: una doble subordinación diluye la rendición de cuentas, y la falta de tecnología moderna deja a los agentes como única línea de defensa.

Mientras otros países avanzan hacia la videovigilancia inteligente y las multas automatizadas, aquí se depende casi exclusivamente de la presencia física de los agentes. Las estadísticas existentes no se traducen en metas públicas ni evaluaciones periódicas, y las gestiones central y regional ofrecen pocas soluciones.

Para enfrentar estos desafíos, se proponen cinco medidas urgentes: delimitar competencias entre Digesett e Intrant, tecnificar la fiscalización con cámaras y semáforos inteligentes, digitalizar el cobro de infracciones, profesionalizar el reclutamiento de agentes, y publicar indicadores trimestrales de desempeño.

Digesett necesita más que discursos y promesas; requiere un mayor presupuesto, una reingeniería institucional medible y sostenida, y una mejor gerencia en todos los niveles. La pregunta no es si el modelo actual funciona, sino si existe la voluntad política de reconstruirlo antes de que el costo humano del caos vial sea insostenible.