Jóvenes en La Habana: Resiliencia en Tiempos de Crisis

Jóvenes en La Habana: Resiliencia en Tiempos de Crisis

La Habana se transforma en una ciudad fantasma cuando los apagones la envuelven en oscuridad. En medio de esta realidad, los jóvenes buscan refugio en partidas de dominó y encuentros improvisados.

La emigración y la crisis en Cuba han convertido en un reto el simple acto de socializar y divertirse. Melanie Tejeda, de 24 años, es un ejemplo de esta situación, ya que de sus 43 compañeros de actuación, solo cinco permanecen en la isla.

El Bejuco, un bar privado en el Vedado, se convierte en un refugio para quienes buscan escapar de la oscuridad. Allí, Melanie se une a desconocidos en una mesa de dominó, un juego que aún une a las personas.

Yadier Delgado, gerente del bar, lo describe como un refugio para la juventud que busca qué hacer en medio de la crisis. Con un generador de gas natural, El Bejuco sigue iluminado cuando la ciudad se apaga.

Sian Dimitri Felipe, de 22 años, aprovecha el espacio para compartir videojuegos. A pesar de los desafíos de programar sin luz, sigue desarrollando su propio videojuego.

La crisis energética, agravada por el bloqueo petrolero de Washington, afecta todos los aspectos de la vida en Cuba, incluido el ocio. La sensación de comunidad entre los jóvenes se ha desvanecido, y muchos, como Sian, no ven su futuro en la isla.

A pesar de las dificultades, la calle sigue siendo un espacio de ocio gratuito. En el Paseo del Prado, los jóvenes se reúnen para bailar y patinar, manteniendo viva la esencia de la juventud cubana.

Israel Quiala, de 17 años, es uno de ellos. Desde San Miguel del Padrón, llega al centro de La Habana para ensayar coreografías, demostrando que ser joven en Cuba hoy es un desafío, pero también una oportunidad para resistir.