La Caficultura Dominicana: Un Camino de Recuperación y Modernización

La Caficultura Dominicana: Un Camino de Recuperación y Modernización

Santo Domingo.- La caficultura en la República Dominicana está en un proceso de recuperación y transformación, según Leónidas Batista Díaz, director ejecutivo del Instituto Dominicano del Café. Aunque se han logrado avances significativos, el cultivo del café, por ser perenne, requiere varios años para mostrar resultados productivos.

El país ha tenido que reinventarse tras los daños causados por hongos como la roya y la broca. Batista Díaz señala que, aunque la recuperación es notable, una nueva plantación de café necesita alrededor de tres años para entrar en producción comercial.

La reducción de las áreas sembradas no ha sido una decisión de los productores ni de los gobiernos, sino una consecuencia de enfermedades y plagas. La roya ha sido uno de los principales desafíos para el sector en las últimas décadas.

Actualmente, unas 23 mil familias dominicanas se dedican al cultivo del café. Sin embargo, el número de productores ha disminuido, ya que algunos han abandonado la actividad o han cambiado a otros cultivos.

El Instituto Dominicano del Café está promoviendo un modelo de producción con enfoque empresarial, que incluye la tecnificación de las fincas, el manejo adecuado de la sombra, el control de malezas y el uso de variedades resistentes a la roya.

Se han renovado alrededor de 70 mil tareas de café con nuevas variedades resistentes y sistemas de siembra más eficientes. Además, se está trabajando en la georreferenciación para mejorar la productividad como parte de la modernización del sector.

Para ello, 60 técnicos recorren las plantaciones utilizando dispositivos móviles especializados para determinar la superficie cultivada, el número de plantas y las variedades presentes en cada parcela.

Esta iniciativa busca disponer de información real sobre el sector y hacer más eficiente el uso de los recursos destinados a los productores. El Banco Agrícola ha coordinado para que las solicitudes de financiamiento estén vinculadas a este proceso técnico.

El cambio climático ha modificado las recomendaciones para las áreas aptas para el cultivo. Ahora se sugiere establecer nuevas plantaciones a partir de los 700 metros de altitud, ya que las plantaciones en zonas más bajas fueron las más afectadas por la roya.

Se han introducido variedades resistentes provenientes de programas regionales en Centroamérica, México y el Caribe, además de materiales generados localmente.

El director de Indocafé destacó la importancia ambiental del cultivo, ya que el café protege los suelos de montaña y mitiga los gases de efecto invernadero. El sistema tradicional de producción reduce la erosión y conserva las fuentes hídricas.

En el período cafetalero 2018-2019, las exportaciones alcanzaron cinco millones de dólares, mientras que en 2024 ascendieron a 46 millones de dólares. El país ya cuenta con suficiente producción para abastecer el mercado interno y reducir las importaciones.

Fernando Durán, administrador del Banco Agrícola, instó a los productores a acceder a créditos para renovar plantaciones y mejorar la calidad del grano, con el fin de obtener mejores precios en el mercado internacional.

En los primeros meses, se han financiado 115 millones de pesos para la producción de café, apoyando la adquisición de maquinaria agrícola y la modernización del sector.