La crisis de seguridad vial en República Dominicana
La República Dominicana enfrenta una crisis recurrente en sus calles y carreteras, donde más de 200 motociclistas han perdido la vida en los primeros meses de 2026. La alarmante estadística revela que el 85% de las víctimas no utilizaba casco protector al momento de sus accidentes.
El Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi) ha destacado estas cifras no solo como datos estadísticos, sino como un reflejo de la indiferencia social y la falta de un sistema de autoridad efectivo. El aumento acelerado del uso de motocicletas ha revolucionado la movilidad urbana y rural del país, pero también ha desbordado la capacidad del sistema de salud y ha puesto al descubierto la debilidad de las instituciones.
El Hospital Traumatológico Ney Arias Lora, por ejemplo, ha reportado más de 12,000 ingresos por accidentes de motocicleta en solo cuatro meses, lo que ha saturado sus servicios de emergencia y ha puesto de manifiesto que la crisis trasciende lo vial, afectando también la sanidad y el tejido social.
Las motocicletas se han convertido en el medio de transporte principal para trabajadores informales y jóvenes que buscan alternativas rápidas y económicas ante un sistema de transporte público deficiente. Sin embargo, esta accesibilidad ha normalizado imprudencias graves, como conducir sin casco, licencia o seguro, y no respetar las normas de tránsito. La percepción de que los accidentes son inevitables encubre una cultura de infracciones toleradas, que son aceptadas con resignación en la sociedad.
Las campañas de concienciación son esporádicas y la fiscalización es insuficiente, lo que refleja la incapacidad de las autoridades para implementar políticas públicas integrales. La falta de datos precisos sobre el uso de casco, consumo de alcohol o tenencia de licencia limita el desarrollo de estrategias preventivas efectivas. Mientras tanto, el Estado permanece como un espectador pasivo de una tragedia repetitiva.
Esta situación convierte a los motociclistas, principalmente jóvenes y trabajadores informales, en víctimas de un sistema que no los protege ni los educa, dejando a las familias con el dolor de las pérdidas y a los hospitales con la carga de pacientes que ingresan por accidentes prevenibles. La violencia vial es una de las muchas formas de violencia que afectan al país, reflejando la percepción de que la vida humana es poco valorada en una nación reconocida por su hospitalidad y alegría.
