La Evolución de la Radio Dominicana: Un Desafío Económico y Tecnológico
Santo Domingo.- Mantener una emisora de radio en República Dominicana hoy va más allá de los costos tradicionales de frecuencia, transmisor y antena. La transformación tecnológica ha convertido a las estaciones en plataformas multimedia que requieren personal especializado, equipos avanzados y estrategias innovadoras para captar audiencias.
La radio dominicana ha tenido que reinventarse para seguir vigente. A las operaciones tradicionales se han sumado equipos dedicados a redes sociales, producción audiovisual y contenidos digitales. Rosa Olga Medrano, presidenta de la Asociación Dominicana de Radiodifusoras (ADORA), destacó que esta transformación es evidente en el Grupo Medrano, que emplea a 28 personas solo para su plataforma digital.
La estructura digital de una emisora ahora incluye community managers, generadores de contenido y fotógrafos, entre otros. Medrano comparó esta operación con la de un canal de televisión, subrayando la magnitud del cambio. Además, el valor económico de la radio sigue siendo significativo, con estaciones en Santo Domingo valoradas entre US$3.5 millones y US$5 millones.
Sin embargo, el verdadero desafío radica en sostener los costos operativos, conservar la audiencia y atraer publicidad, mientras se financia la necesaria transformación tecnológica. Históricamente, la radio ha captado entre el 10% y el 15% de la inversión publicitaria, pero esta se concentra principalmente en Santo Domingo y Santiago, dejando al resto del país con una fracción mínima.
ADORA ha trabajado para reducir esta brecha, logrando que campañas publicitarias lleguen a emisoras de distintas provincias. Medrano también destacó la importancia de fortalecer la capacitación de los profesionales del sector para enfrentar los cambios legales y el debate sobre el contenido en medios tradicionales y digitales.
La evolución de la radio ha sido constante, desde la AM a la FM, pasando por la onda corta y el sonido estéreo, hasta llegar al streaming y las redes sociales. Hoy, una emisora puede transmitir por su frecuencia tradicional y producir contenidos para plataformas digitales, enfrentando una competencia desigual con las plataformas digitales.
La pregunta sobre cuánto cuesta estar al aire hoy tiene una respuesta más amplia que hace décadas. No se trata solo de mantener una señal, sino de sostener una operación que debe producir contenidos, pagar personal y actualizar tecnología. El negocio de la radio no ha desaparecido, se ha transformado, y esta transformación tiene un costo que las emisoras dominicanas deben asumir para seguir siendo relevantes.
