La Minería y el Desafío de Pertenecer: Más Allá de la Licencia Social

La Minería y el Desafío de Pertenecer: Más Allá de la Licencia Social

La historia de Félix Sánchez, un atleta que encontró su identidad en la República Dominicana, ofrece una lección valiosa para el sector minero: estar en un territorio no es lo mismo que pertenecer a él. Este concepto es crucial para la evolución de la minería, que debe avanzar de la licencia social para operar al deber de pertenecer.

Sánchez, hijo de dominicanos y criado en Estados Unidos, logró encontrar un sentido de pertenencia en el país que lo adoptó como propio. Esta reciprocidad es lo que las empresas mineras deben buscar en las comunidades donde operan.

Una empresa puede cumplir con sus obligaciones legales y ambientales, pero eso no garantiza un vínculo real con el territorio. La presencia no es suficiente; se necesita un arraigo genuino.

El sector minero ha trabajado bajo conceptos como responsabilidad social e inversión comunitaria, pero la licencia social sigue siendo un permiso, no un compromiso profundo. La nueva etapa exige que las empresas se integren como miembros responsables de la comunidad.

Este deber de pertenecer implica una contribución auténtica al desarrollo local, más allá de programas y presupuestos. Requiere tiempo, coherencia y una escucha activa de las necesidades y experiencias de la comunidad.

Pertenecer no elimina los conflictos, pero permite que estos se gestionen dentro de una relación con raíces sólidas. La verdadera prueba de pertenencia es cuando la comunidad reconoce a la empresa como parte integral de su tejido social.

La minería moderna debe redefinirse por este deber de pertenecer, preguntándose no solo cómo ser aceptada, sino cómo ser considerada parte de la comunidad. Este cambio de enfoque es crucial para dejar un legado positivo y duradero.