Leah Campos Resalta la Libertad de Expresión como Pilar de la Democracia

Leah Campos Resalta la Libertad de Expresión como Pilar de la Democracia

En el marco de la celebración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, la embajadora Leah Campos destacó la importancia de la libertad de expresión como un elemento esencial de la vida democrática. Durante su discurso en la Embajada de EE. UU. en República Dominicana, Campos subrayó que la libertad ‘no puede sobrevivir en el silencio’ y que el derecho a expresarse es ‘el oxígeno de la democracia’.

La embajadora enfatizó que la libertad de expresión permite a una sociedad libre deliberar, discrepar y exigir responsabilidades al poder. Advirtió que cuando las ideas son silenciadas, la libertad comienza a desgastarse, primero de manera silenciosa y luego abruptamente.

Aunque Campos no mencionó directamente el debate sobre el nuevo Código Penal dominicano, sus declaraciones llegan en un momento en que hay preocupación por la tipificación penal de la difamación en el país. El nuevo Código Penal, promulgado el 3 de agosto de 2025, entrará en vigencia un año después y ha generado debate sobre el artículo 208, que define la difamación y establece penas severas.

Críticos del código advierten que la falta de claridad en la definición de difamación podría inhibir a periodistas y ciudadanos de publicar información sobre temas sensibles. Persio Maldonado, presidente de la Sociedad Dominicana de Diarios, ha expresado que las sanciones penales podrían afectar la libertad de expresión y el derecho a denunciar asuntos de interés público.

El código también contempla excepciones para ciertos discursos institucionales, lo que ha generado más discusión. Campos también mencionó al expresidente Donald Trump, señalando que enfrentó intentos de silenciarlo, lo que considera un símbolo de resistencia frente a quienes buscan callar voces políticas.

La embajadora concluyó que una sociedad libre es aquella donde se pueden expresar opiniones y decir la verdad, incluso cuando sea incómoda. Este planteamiento sitúa la libertad de expresión en el centro del discurso democrático estadounidense, mientras en República Dominicana continúa el debate sobre cómo sancionar los abusos sin intimidar al periodismo y la crítica pública.