Nuevas Normativas Facilitan la Cancelación de Productos Financieros

Nuevas Normativas Facilitan la Cancelación de Productos Financieros

La Superintendencia de Bancos (SB) ha establecido nuevas reglas para simplificar la cancelación de cuentas, tarjetas de crédito y otros productos financieros. Esta medida busca garantizar un proceso más sencillo y transparente para los usuarios.

La normativa, detallada en la Circular SB: CSB-REG-202500014, permite que la cancelación se realice a través del mismo canal por el cual se contrató el producto. Esto significa que si un producto fue adquirido digitalmente, su cancelación también puede solicitarse por esa vía, siempre que el canal esté habilitado.

Las entidades financieras deben procesar las solicitudes de cancelación en un máximo de siete días hábiles desde su recepción. Además, en el caso de productos de crédito, deben entregar la carta de saldo y liberar las garantías oportunamente.

Es crucial que las entidades informen claramente sobre el procedimiento, plazos y condiciones que podrían impedir la cancelación. Sin embargo, existen situaciones específicas en las que la cancelación no puede proceder de inmediato, como cuando el producto garantiza otro servicio o hay balances pendientes.

La normativa también abarca productos contratados por canales no presenciales, como cuentas de ahorro, tarjetas de crédito y certificados de inversión. No obstante, no todos los productos pueden cancelarse por internet, a menos que se hayan contratado de manera no presencial y no existan impedimentos.

Las entidades deben proporcionar una confirmación escrita de la cancelación, ya sea en formato físico o digital. La disposición busca evitar prácticas que dificulten innecesariamente el cierre de productos, especialmente para aquellos usuarios que continúan pagando cargos por servicios no utilizados.

Los usuarios deben presentar formalmente su solicitud de cancelación y conservar la constancia de recepción. Si la entidad no cumple con las reglas, pueden acudir a ProUsuario para orientación y presentar una reclamación.

El objetivo es claro: cerrar un producto financiero no debería ser más complicado que contratarlo. Las entidades deben ofrecer un procedimiento claro y completar la cancelación dentro del plazo establecido, salvo que exista una causa válida para impedirlo.